Bienvenidos al bizarro, sea lo que sea eso

En esta casa somos muy fans de Tamara Romero (como se puede ver aquí o aquí) y si hay que comprarse un libro con otros 10 relatos de diferente autoría pues nos lo compramos y listo.

En este caso, Bienvenidos al bizarro.

No empecé a leerlo por el principio, ansia viva, sino por el de Romero, lógicamente.

En su relato encontré de nuevo esa extraña mezcla que transforma plomo en oro, su “te cuento una movida imposible de una forma tan natural que estás metido en el tema desde la primera frase”. Yo probaría leerme algo suyo de lo que tiene por ahí colgado en la Interwebs y luego le daría una oportunidad porque es muy resultón todo lo que tiene.

Luego me leí los demás y en fin.

Baste decir que me lo he dejado a medias, que me apetece más leerme otras cosas.

Bienvenidos al bizarro, sea lo que sea eso, todo o nada, según

Como decía, hay otros 10 relatos además del de Romero.

A mí me gustan los libros de relatos porque tienen un hilo conductor y si no te gusta uno pasas al siguiente, pero con este sentía que todo estaba un poco ahí empastichado. Al final, es un poco esto: perfectamente pueden no gustarme el 100% de relatos de una antología, pero aquí además me tiraba algo de la sien, algo me decía “¿EIN?”

El de Jeremy Robert Johnson lo cogí con ganas porque me flipó su Ciudad Revientacráneos y bueno, este la verdad es que sin más, muy sin más. El prota es un personaje que sale en Ciudad Revientacráneos, pero me ha dado bastante igual.

El segundo relato, de D. Harlan Wilson me gustó bastante más y a partir de ahí todo pabajo. Ni el de los robots que son como Miley Cyrus y hacen twerking, ni el de las pequeñas miss ultrasonido… uf. El de Laura Lee Bahr (no conseguí terminarme su Fantasma) no estaba mal pero sí que me hacía preguntarme qué hacía junto a las gigantes o al del señor que se saca el cerebro porque está de moda hacerse modificaciones extremas.

Marketing bizarro

Es obvio que se está intentando crear un cierto rollo en torno al concepto de “literatura bizarra” o “género bizarro” y el editor de Orciny Press se lo está currando, pero no cuela, o cuela regular.

El prólogo / introducción de Bienvenidos al bizarro intenta establecer una serie de características comunes para el género. Lo que pasa es que si levantas un poco la mano cabe cualquier cosa, y al revés, bien forzado nada es puramente bizarro.

Me recuerda un poco al movimiento Dogma, que según propusieron la forma de hacer las pelis, se saltaron sus propias reglas. No es que hayan hecho lo mismo; me refiero a la parte de que para este viaje no hacían falta alforjas.

Yo me imagino a mí mismo con una cajita muy pequeña que pone “bizarro” y estoy cargando con 18 libros y joder, tienen que entrar en la puta cajita bizarra, así que los meto a presión y a martillazos y algunos entran y otros entran a medias y otros solo un cacho pero YO QUIERO QUE ESTÉN EN LA CAJITA QUE PONE “BIZARRO”. Lo que comentaba antes de sentir que era un poco pastiche todo.

Obviamente, is very difficult todo esto de las etiquetas y los géneros.

Tengo un libro editado por Bruguera que costaba en su día 125 pesetas que se llama HÉROES BÁRBAROS que es una recopilación de relatos de espada y brujería. En la contraportada, el editor nos explica un poco qué es eso de la espada y brujería (el libro es de hace más de 40 años, como habréis deducido por el precio justo en las antiguas pesetas) y la verdad es que visto con perspectiva es, a la vez, gracioso y pan nuestro de cada día.

Con Margaret Atwood, ahora super de moda gracias a la serie y reedición de El cuento de la criada, ha habido movida también porque ella dice que lo suyo es ficción especulativa pero las chavalas insisten en llamarlo ciencia ficción feminista y entonces la autora dice “bueno feminismo si lo entendemos como X e Y” y entonces el editor dice “vale pues ficción especulativa y ciencia ficción”.

Con el bizarro pasa un poco lo mismo, pero la verdad es que es descarao cómo este posible/supuesto/nuevo género literario es, en realidad, una maravillosa estrategia de marketing.

Esto, por supuesto, no es una cuestión que sufra solamente la literatura. Si estáis metidos en temas de precisamente marketing sabréis que hay muchísimo humo vendido con lacitos y nombres extravagantes que en realidad no dicen nada pero pretenden ser La Última Movida Tremenda. Inbound Marketing, qué me estás contando. De aquí podemos pasar al coaching o la autoayuda: Seducción científica, ¿qué cojones es eso? No pares, sigue, sigue.

Conclusión: Si aceptamos que “género bizarro” es un concepto que en realidad no dice nada, pues acabaré leyéndome algunas cosas con esta etiqueta y otras pues no. Me seguiré, eso sí, guiando por las sinopsis, por lo que me digan los colegas y lo que me diga mi librero, porque como me tenga que fiar de los editores voy dado. Larga vida a las cosas wapas, se adapten al género de moda o no.

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