Las gélidas calles de la ciudad de los condenados guardaban un silencio sepulcral. Desde hace varios días las peleas entre bandas habían dado paso a una calma inusual. La lluvia lavaba lentamente la sangre de los adoquines. En la oscuridad de la noche, la hermana Bertha cerró la ventana de su celda. El sagrado templo permanecía intacto al caos de la ciudad. Sigmar las había bendecido y maldecido al resto de la ciudad. ¿Cómo si no se podía explicar la casi total destrucción de Mordheim y que su templo siguiera intacto? Pero era difícil permanecer ajenas a la destrucción y barbarie que experimentaba la ciudad. Manadas de mercenarios, violadores, ladrones, prostitutas y seres de extraña naturaleza no dejaban de llegar a diario. Cada vez les costaba mas mantener el convento intacto y esto requería dinero.

El pacto sellado días atrás seguía reverberando en su cabeza como un eco infinito. “Nunca confíes en nadie de Mordheim” le repitió una voz interior.

Las voces a coro de sus hermanas se filtraron por la puerta y rompieron el silencio de sus pensamientos. Bertha cogió la mochila y salió de su celda. Allí estaban sus cuatro hermanas en las que siempre había confiado.

– No es seguro – irrumpió la joven novicia. La matriarca, una corpulenta mujer de pelo canoso la fulminó con la mirada.

– Silencio, este templo no se mantiene solo. Sigmar está con nosotros-, respondió la matriarca.

Acto seguido el resto de hermanas se santiguaron. La matriarca ajustó las corazas de sus compañeras y le dio a cada una su arma. La última en ser revisada fue Bertha, la matriarca le susurró al oído – ¿Podemos confiar en esas ratas?

Bajaron las escaleras de piedra y llegaron al patio principal del templo. A continuación la matriarca dirigió la mirada al cielo. Las cuatro hermanas que la rodeaban se arrodillaron. Comenzaron a rezar bajo la lluvia.

Las puertas del convento se abrieron lentamente con un sonoro quejido de madera. Las cinco hermanas avanzaron por las lluviosas calles con paso firme en grupos de dos, con la matriarca liderando la formación. Su pesado metal emitía un marcial sonido rítmico que interrumpía el silencio de las calles. Se dirigieron hacia el norte de la ciudad, tal y como le habían indicado a Bertha hace unos días. Tras media hora de camino, llegaron a la gran plaza. Anteriormente próspera y plagada de soportales, la plaza se abrió ante sus ojos. Todavía quedaban los restos de los puestos de los mercaderes, ahora convertidos en decrépitas estructuras de madera podrida, decorada por carne, fruta y moscas. Una figura encapuchada esperaba en el centro de la plaza. La figura vestía un abrigo negro raído que le cubría todo el cuerpo. El color negro de su ropa le hacía casi imperceptible en la oscuridad. Bertha puso su mano sobre la madre superiora

– Iré yo.

La hermana Bertha se acercó con paso firme y el corazón latiendo a toda prisa hasta la figura. Cuando llegó hasta ella pudo notar un fuerte hedor a almizcle y humedad. Abrió la mochila para mostrársela al encapuchado. El brillo fluorescente iluminó el rostro del humano roedor. El skaven abrió sus ojos rojos y se quedó atónito. Los cuatro fragmentos de piedra bruja se reflejaron en sus pupilas. Volvió en si cuando Bertha cerró la mochila. El skaven al instante sacó una gran bolsa que hizo un pesado tintineo de monedas al moverla. Bertha miró a sus hermanas y asintió complacida. El intercambio de posesiones fue rápido.

Strangliven guardó la mochila con piedra bruja y Bertha hizo lo mismo. Un fugaz intercambio de miradas de desprecio dio la transacción por finalizada. A continuación Bertha se dirigió hacia sus hermanas.  A mitad de camino escuchó una risa aguda más animal que humana. Se quedó petrificada. Numerosos ojos rojos aparecieron en los soportales de la plaza. Los skaven salieron de su escondite.

-¡Malditas ratas! – Gritó la matriarca, mientras agarró a Bertha y tiró hacia ella. – Rápido, a cubierto.

El grupo de hermanas de Sigmar retrocedió con toda rapidez y se colocó detrás de un montón de cajas y barriles desvencijados. Los ojos que las observaban desde los soportales se fueron haciendo mas grandes. Estos dieron paso a las figuras de los skaven, armados con garrotes. Dieciocho soldados en total las observaron con rabia en sus ojos. Estaban totalmente rodeadas.

El intercambio de proyectiles no se hizo esperar. Los skaven armaron sus hondas rápidamente y apedrearon la improvisada fortificación de las hermanas. Gracias a sus armaduras, consiguieron que la primera ráfaga no las hiciera ni un rasguño. Bertha sonrió momentáneamente hasta que la matriarca la miró con severidad.

– ¡Ahora! – gritó la matriarca.

Las hermanas comenzaron a disparar aprovechando que los skaven estaban recargando sus hondas. Los primeros impactos llegaron a los cuerpos de los roedores. Los chillidos comenzaron a sonar en la plaza. Un soldado skaven fue impactado en la cabeza con una piedra y la sangre corrió por su cara. Este se dio la vuelta preparándose para huir de la batalla. Strangliven agarró al soldado del pescuezo y le chilló tan fuerte que heló al resto de soldados. Después le propinó un puñetazo que dejó al soldado tendido en el suelo en un charco. Eso le serviría de lección al resto de su banda. No podía permitir que las hermanas se fueran con su oro.

Tras varios intercambios de proyectiles, Strangliven decidió tomar la iniciativa. Ya tenía la piedra bruja pero quería su oro y no dejar a ninguna monja con vida. Hizo una señal a sus dos mejores guerreros.

Ambos armados con garras de combate y acompañados de cuatro soldados se lanzaron a pelear cuerpo a cuerpo. La matriarca apartó a la novicia y se puso en primera línea.  Los golpes comenzaron a sucederse. La lluvía mezcló el barro y la sangre en un encarnizado combate en el que los guerreros skaven menos experimentados cayeron ante el martillo de Sigmar. Un skaven agazapado entre los barriles se levantó al mismo tiempo en que la matriarca ayudaba a Bertha a ponerse en pie. La fría cuchilla entró en el vientre de la superiora. Su rostro de sorpresa y dolor contrastaba con la mueca del skaven. El cuerpo de la matriaca cayó al suelo al instante.

Bertha se lanzó sobre aquella rata y continúo el intercambio de golpes. Trataron de luchar, pero con su superiora herida, la moral no acompañaba. En ese momento las otras tres hermanas comenzaron a arrastrar a la superiora, quien escupía sangre por la boca en un esfuerzo de sobrevivir. Bertha quería seguir luchando, demostrar que podía enmendar su error, pero entonces entendió que era demasiado tarde. Tras parar un último golpe lanzó las monedas al centro de la plaza y huyó.

Strangliven sonrió satisfecho. “Nunca confíes en nadie de Mordheim” le repitió una voz interior.

¿Habías oído alguna de vez de Oldhammer? Se trata de una cosa muy curiosa.

Seguro que has oído hablar de Warhammer, ¿no? La franquicia de juegos de batallas fantásticas o wargames de Games Workshop. Pues bien, Oldhammer es un intento de los aficionados de volver atrás y rescatar una forma de juego que, con el paso de los años, se ha ido perdiendo.

¿Por qué Oldhammer?

Hay un sentimiento muy común entre los aficionados a los juegos de miniaturas y wargames: Games Workshop dejó de ser un referente. Sí, sus miniaturas siguen siendo la leche y es verdad que duramente mucho tiempo han ostentado el monopolio de este tipo de juegos… pero ya no.

Ahora, se han cargado Warhammer Fantasy y han sacado Age of Sigmar y cosas así. Desde hace un tiempo, las miniaturas cada vez cuestan más dinero y todo apunta a que hace los juegos pensando en que te gastes pasta, no que te diviertas.

Por eso surge este movimiento de Oldhammer: porque se puede jugar con pocas miniaturas, porque se puede jugar con miniaturas viejas o, directamente, con minis que no sean de Workshop y porque, en general, las reglas de Warhammer han ido convirtiéndose en algo poco atractivo para aquellas personas que prefieran batallas con menos minis y regimientos.

Reglamentos Oldhammer – Warhammer editiones antiguas

Aquí tienes unos enlaces a los reglamentos viejos de Warhammer para que puedas ejercitar a tus ejércitos en el Oldhammer:

[Actualización: actualmente no tenemos disponibles los reglamentos de Oldhammer / Warhammer pero los repondremos en cuanto podamos recuperarlos]

Puedes descargarlas, estudiarlas y elegir la que más se adapte a la de tu grupo de jugadores.

mordheimMordheim es un juego de escaramuzas o wargame de la factoría Games Workshop. Mientras que Necromunda está emparentado con Warhammer 40K, Mordheim lo está con la otra franquicia de oro, Warhammer Fantasy.
Como el anterior juego, se trata de un “juego de especialista” que la marca británica abandonó después de un tiempo y que actualmente no tiene estatus de oficial, pero que gracias a los fans del hobby se sigue jugando.
Igual que Necromunda, se trata de un juego muy atractivo porque, para empezar, resulta barato jugar: con tan solo una banda de entre 10 ó 12 miniaturas ya tienes todo lo que necesitas (bueno, también necesitas al menos un contrincante con otra banda de Mordheim, claro). Un poquito de escenografía, algo más de imaginación y ya está, a jugar. Este también es un juego donde cada una de las miniaturas que integran tu banda va evolucionando a lo largo de las partidas, por lo que tiene ese componente de juego de rol y, al mismo tiempo, hace que ninguna banda de Mordheim sea igual a otra.

Manual de Mordheim en castellano [PDF]

Gracias a los amigos de Lapzigwhunter podemos descargar el manual de Mordheim en PDF en castellano, alojado en un foro del hobby, cómodamente. Os dejo en enlace a su página aquí y os recomiendo que le echéis un vistazo porque tienen más cosas para descargar de lo más útiles.

Trasfondo de Mordheim

Las aventuras de este juego están ambientadas en el año 2000 del Mundo de Warhamer Fantasy y tienen lugar, sobre todo (aunque se puede jugar en otros escenarios) en la llamada Mordheim, una ciudad maldita sobre la que cayó un meteorito de dos colas, destruyéndola casi por completo. Los supervivientes (pocos) de lo sucedido se hicieron eco del accidente y, además, empezaron a hacer correr rumores sobre una piedra, probablemente proviniente del meteorito, que tenía unos poderes nunca vistos antes. Por su puesto, lo que ocurrió es que mercenarios y aventureros de las más dispares razas del mundo de Warhammer se decidieron a aventurarse en la ciudad para saquearla y encontrar dicha piedra. Allí, además de enfrentarse entre ellos, también se enfrentarán a los horrores que el impacto del meteorito trajo consigo…

Bandas de Mordheim

Como Games Workshop dejó de preocuparse por el juego, las bandas oficiales han sido expandidas y actualmente muchos jugadores de Mordheim se divierten no solo jugando sino también creando combinaciones de ellas. De todos modos, las bandas oficiales eran las siguientes:
  • Banda de Amazonas
  • Banda de Hombres Lagarto
  • Banda de Sombríos Altos Elfos
  • Banda de Caballeros de Bretonia
  • Banda de Incursores Hombres Bestia
  • Bandidos del Bosque de Stirwood
  • Banda de Elfos Oscuros
  • Banda de los Mercenarios de Tilea
  • Buscadores de Tesoros Enanos
  • Banda de Guerreros de Averland
  • Banda de Luchadores de Pozo
  • Cazadores de Brujas
  • Banda de Guerreros de Ostland
  • Banda de No Muertos
  • El Culto de los Poseídos
  • Banda de Guerreros Kislevitas
  • Banda de Orcos y Goblins
  • Feria Ambulante del Caos
  • Banda de Guerreros Nórdicos
  • Banda de Piratas
  • Mercenarios Imperiales
  • Banda de Hermanas de Sigmar
  • Banda de Skavens
  • Hijos de Hashut

necromundaNecromunda es un juego de miniaturas o wargame de escaramuzas de la marca Games Workshop.

Igual que Mordheim era el “hermano pequeño” de Warhammer Fantasy, Necromunda es una especie de hijo de Warhammer 40K.

Está dentro de los llamados “juegos de especialista” que la marca hizo proliferar durante los años 90 y, actualmente, está descatalogado como tantos otros. A pesar de no ser oficial para la marca, muchos jugadores siguen disfrutando de la ambientación y las reglas de este juego.

Actualización en agosto de 2017

¡Ahora sí! Games Workshop ha publicado un post en su página de comunidad donde confirma que Necromunda ha vuelto. Por lo que parece, va a llamarse Necromunda Underhive. No hay mucha más información hasta el momento pero parece claro que el juego ha vuelto y que veremos nuevas miniaturas muy pronto.

Manual unificado de Necromunda

Desde la página El descanso del escriba nos enlazan el manual unificado de Necromunda. Está en inglés, eso sí.

Trasfondo de Necromunda

Necromunda es un planeta catalogado como Mundo Colmena, como tantos otros que existen en el universo de Warhammer 40.000. Si conoces este, uno de los dos juegos principales de Games Workshop, ya te puedes hacer una idea de cómo va la cosa.

Lo interesante de este juego es que profundizaba en aspectos que el 40K apenas sí mencionaba. Por ejemplo, el planeta se encuentra, concretamente, en el Segmentum Solar y su característica más destacada es que se trata del productor número uno de recursos bélicos, como munición, de la Guardia Imperial. En sus fábricas se ensamblan todo tipo de armamento, ya sean rifles láser, ametralladoras o bólters, entre otras armas. Además de armamento de ese calibre, este mundo es uno de los proveedores de tropas para la Guardia Imperial. Otra de sus características es que, como tantas otras ciudades colmenta, sus callejuelas y tabernas están plagadas de despiadadas bandas de criminales.

¿Has visto? En apenas unas líneas, eran capaces de darle un trasfondo muy interesante, más allá del “marines contra orkos” de siempre. Las bandas de Necromunda son muy numerosas y de distintos orígenes y pelajes. Algo muy interesante es que podías crearlas tú mismo.

La caja de Necromunda

Como cuentan en ¡Cargad!, este juego se comercializó con una caja en la que se incluían dos bandas de plástico más escenografía. Más adelante, fue ampliado (al principio no había muchas bandas pero luego fueron saliendo más de manera oficial). Como en Mordheim, en Necromunda cada integrante de la banda acababa por evolucionar a medida que se sucedían las escaramuzas (y sobrevivían, claro).

Para muchos fans de los wargames, los juegos de escaramuzas suponían un gran soplo de aire fresco. Costaba menos dinero poder echar una partida (fíjate, con la banda de la caja y un par de minis más que te gustasen lo tenías hecho) y se requería menor preparación (¡incluso venía escenografía en la propia caja de inicio!). Del mismo modo, la personalización de cada uno de los integrantes de la banda dotaba a estos juegos de un aire rolero muy, muy interesante. Un marine espacial y otro marine espacial son iguales… pero después de tres o cuatro partidas, ningún integrante de una banda de Necromunda era igual a otro.