la fuerza de su miradaMe gusta mucho cómo marca Tim Powers los comienzos de las aventuras de sus novelas: al protagonista le pasa algo que le jode la vida hasta el punto de no poder recuperar lo que ya tenía. Solo le queda ir palante. No pierde el curro o le deja la novia, no: viaja al pasado, se echa al mar con un barco pirata o se casa con un vampiro (sin querer). A partir de ahí, nada es como era antes.

Lo que pasa es que no es solo la situación lo que cambia para los personajes: cambia también su cuerpo.

El cuerpo del protagonista.

Cambia. Se modifica. Cronenberg, yo te invoco.

En el caso que nos ocupa, La fuerza de su mirada, Michael Crawford descubre una mañana que su mujer, recién casada con él, ha sido masacrada en el lecho que han compartido y ahora el personal cree, lógicamente, que él es el asesino. En su huida, un disparo (bueno, lo que él cree que es un disparo) le arranca de cuajo un dedo.

No hay vuelta atrás: tu cuerpo ya no es como era y no hay manera de que vuelva a serlo, y desde ahí todo suele ir a peor. Repito: a su mujer la destruyen. Es un personaje que conoces de medio capítulo, pero yo estaba casi SUDANDO cuando pasa. Por su parte, el protagonista sufre disparos, besos con cristales rotos en la boca y, por supuesto, envejecimiento. Powers te dice “mira, voy en serio”. A mí esto me flipa, ¿eh? Es lo que, entiendo, tiene que ser una aventura: hay una parte guapa guapa y emocionante, y otra absolutamente terrorífica, un sentimiento de “¿qué mierdas me va a pasar ahora?” que no cesa. Esto ocurre en En costas extrañas o Las puertas de Anubis, también.

Luego están los temas conocidos con los que se vende este libro: el tema de la fantasía histórica, la mezcla entre hechos reales y personajes conocidos (Shelley, Byron, Keats…), la relectura de los mitos de la historia del ser humano (occidental, va) y bueno, eso también está bien.

Pero vamos, a mí es que lo de la transformación de los cuerpos es que me pone la piel de gallina. Si tuviese le daría mis 10, pero aquí el tope es 5 así que 5 estrellitas (NOTA: en el cómputo global y sé que no es muy compartido esto estaría primero En costas extrañas, luego Las puertas de Anubis y luego La fuerza de su mirada).

Sinopsis de La fuerza de su mirada

El doctor Michael Crawford se hospeda en una posada inglesa de camino hacia su boda. Ebrio en medio de una tormenta y temeroso de perder el anillo con el que desposará a su prometida, lo coloca en el dedo de una estatua para recogerlo más tarde. Durante la noche despierta sobresaltado y recuerda dónde lo ha dejado; cuando sale a buscarlo descubre que la estatua no está. Aunque aún no lo sabe, Crawford ya se ha casado…

EL HECHIZO MÁS FUERTE

L. Sprague De Camp

 

Vista débilmente a través de una llovizna otoñal, que hacía brillar el empedrado a la luz del ocaso, la ciudad de Kern – antigua, colorida, bulliciosa y vital -, se extendía sobre las aguas del océano Occidental. Las banderas desplegadas de la ciudad se agitaban, con los pliegues húmedos, en los mástiles situados sobre las torres de vigilancia, a lo largo de los muros, donde los centinelas hacían guardia y observaban a través de la oscuridad.

A lo largo de la amplia calle Océano, como se denominaba la calzada situada frente al mar, unas pocas personas se movían en las tinieblas, mientras el agua gorgoteaba en los albañales. La mayor parte de las rechonchas barcazas de transporte que llevaban de un lado a otro el comercio de Kern, así como las estilizadas galeras que lo protegían de los corsarios de las islas Gorgon, habían sido dejadas fuera de servicio durante la estación, sacadas del agua y colocadas en cobertizos situados a lo largo de la playa al sur del paseo que daba al mar. Por lo tanto, había muy pocas naves utilizando los muelles y embarcaderos de la calle Océano, a excepción de las cajas usuales donde se colocaba el pescado, la mayor parte de las cuales estaba expuesta a la tormenta. Continue reading “El hechizo más fuerte, de L. Sprague de Camp”

Lo que me ha resultado más interesante de Más allá de la costa nómada es la relación entre los dos personajes principales, que presenta una manifiesta desigualdad: uno es el esclavo y el otro es el esclavista (que ejerce su poder a través de la magia, haciendo bastante complicado para el que está abajo poder rebelarse contra el que está arriba).

No sé, es que a veces parece que solo puede haber Un Héroe Incorrupto Máximo o una cuadrilla rollo partida de Dungeons & Dragons, tú el bárbaro, yo el arquero, acróbata, mago y el caballeroooo, cuando en realidad, como ya vimos con Gotrek y Felix, las posibilidades de un dúo dinámico son muchas. En este caso lo bonito es el contraste, el intelectual y el guerrero, el politeísta y el “dios no sé, pero algo tiene que haber”, el viejo y el joven… y bueno, que sí que hay una atmósfera muy interesante, al margen de los protagonistas, con sus elementos clásicos y sus elementos propios, un “esto me encaja perfectamente y siento que podría haberlo leído ya… pero el caso es que no, que se publicó hace poquito”.

Funciona como un tiro porque es eso, un disparo, un estallido breve, PAM y se acabó. Ni introducción, ni desenlace: todo nudo, como parte de un todo al que jamás tendremos acceso pero que, al mismo tiempo, se sostiene por sí mismo. Hombre, si estás buscando pasar el mono de Juego de Tronos a lo mejor no te sirve como gota en el océano que es, pero si te va el rollo conaniano lo vas a gosar (y cuesta 5 irrisorios pavos, no me jeringues).

Contraportada:

Más allá de la Costa Nómada cualquier cosa puede pasar.

Un interminable y desolador páramo marca el límite de la civilización, una frontera que ningún hombre cuerdo se atreve a cruzar.

Más allá, miserables familias de pastores susurran en la noche, lanzando miradas esquivas a la oscuridad.

Más allá, extrañas ruinas se alzan imperturbables, ajenas al paso del tiempo.

Más allá, siniestras criaturas dormitan en las profundidades de la tierra, aguardando su momento.

Si vas más allá de la Costa Nómada, no esperes volver con vida.

A muerte es una historia en la que el Real Madrid cuenta con el amor del público pero no con el de Los Poderosos, así que Los Poderosos le tocan las narices a Cristiano Ronaldo y a Zidane.

Transcurre en un mundo lo bastante parecido a este como para que no nos resulte extraño (hay brecha de género laboral, hay 1% de casta y un 99% de pueblo, las masas se entretienen con deportes de contacto) pero lo suficientemente diferente (se parece más a la Roma del imperio que a nuestro presente, transcurre en otro planeta) que podemos calificarlo de “péplum galáctico”.

En este caso, los Cristiano Ronaldo y los Galácticos de este planeta son gladiatrices (sí, mujeres que se dan de hostias en la arena del circo porque es el espectáculo que la peña demanda) y Zidane es Terentia, la mujer que lidera el grupo de gladiatrices (fue en su día gladiatriz pero ahora que ya tiene una edad dirige el cotarro). En lugar de partidos de 90 minutos, lo que tenemos son unos combates en la arena del circo… que a veces son a muerte (no como el fútbol moderno, EJEM). Su poquito de intriga, su poquito de hostias, su poquito de intrigas revolucionarias para acabar con La Casta y su poquito de ciencia ficción.

Me ha pasado con esta aventura (que compré por 8 pavos, atención, ganga) que cuanto más avanzada la trama, más me gustaba, hasta el punto que lo mejor (bueno, lo que más me ha gustado) ha sido el último capítulo. Esto, obviamente, repercute positivamente en el regustillo que se te queda después de leerlo (son cientoypico páginas en formato pequeñito, pal transporte público va perfekt).

Si te va el rollo pues palante, como las del tridente y la red.

Contraportada:

En un aislado planeta donde los puestos de prestigio están solo al alcance de los hombres, y donde una única mujer ostenta todo el poder por encima de todos ellos, las alternativas para la represada población femenina son muy limitadas. La arena del circo es una de ellas. Allí, tan rápido tocas la gloria como te cubren de sangre, y la muerte acecha hambrienta en cada encuentro.

Con este primera novela corta, que tan bien hace de prólogo, nos sumergimos en el universo de Ecatinta, un desértico planeta de ciencia ficción donde han retrocedido hasta una suerte de época romana en la que los combates a muerte son el mayor y más solicitado entretenimiento.

perfidas tamara romeroTengo una sensación. Hay gente que IMITA a Quentin Tarantino y hay gente que COMPARTE FORMAS con Quentin Tarantino.

Los primeros hacen castañas sin alma, perdidos en un mar de referencias por las referencias, sin tino ni gusto. Los segundos crean obras-gólem, constructos a los que insuflan vida propia, pero de verdad VIDA, ALMA, y se les puede meter en el mismo saco que al director americano pero no subordinados a él sino en el mismo espectro, en el mismo mundo, en la misma dimensión, en el mismo eje, en la misma galaxia creadora.

No sé si me explico.

De los primeros, de los imitadores, hay muchos y de los segundos no tantos. Creo que la directora Ana Lily Amirpour es una de las segundas, y creo que la autora Tamara Romero también.

¿Sabéis los libros estos en los que el Lazarillo de Tormes se enfrenta a zombis porque es gracioso, porque jajá, qué ocurrencia? Que después de 250 páginas piensas “ya vale con la bromita, ¿no?” Pues ¡Perfidas! está en las antípodas. En lugar de hacer girar una historia en torno a una anécdota, la historia está construida con cientos y cientos de pequeñas piezas de un rompecabezas molón: un zombi aquí, un puñado de luchadoras allá, un toque X-Men por aquí, otro tanto de realismo mágico, una banda de hair metal, un espíritu que curra en la radio… y, al final, el todo es mucho más grande que las partes.

¡Pérfidas! es como si una alquimista supiese exactamente cuánta dosis de cada componente hay que añadir para convertir el plomo en oro, y además te deja con esa sensación febril de los mineros que iban a buscarlo al salvaje oeste: QUIERO MÁS.

Contraportada:

El desenlace del enfrentamiento entre La Volcánica Magma (Pérfidas) y La Bella Nima (Lúcidas) provoca un cataclismo en Valtidia, capital mundial de la lucha libre femenina. Tras el combate, la joven luchadora Mazas es secuestrada por error, al confundirse su identidad con la de su compañera pérfida, la siempre enmascarada Magma.

Orquestadas por Alexia Vartel —su representante—, y bajo la atenta vigilancia de las Ruedas de seguridad que custodian Valtidia, el supergrupo de luchadoras Las Pérfidas emprenderá la búsqueda de su compañera desaparecida seguidas de cerca por unos excéntricos ayudantes: el obstinado locutor de Radio Eterna, Ryder Alegría y su invisible asistente Wah Wah, que se sumarán a esta aventura con el objetivo de responder en rigurosa exclusiva a una pregunta que resuena constantemente en los hogares de los aficionados al deporte estrella. ¿Qué secreto guarda la luchadora más en forma del torneo debajo de esa máscara a la que jamás renuncia?

Una historia de lucha libre, sociedad del espectáculo y varicela, de la mano de las…

¡PÉRFIDAS!

Ellas son La Mujer Azul, Rusia, Petróleo, Hiedra, Las Trillizas, Sor Muerte, Estigma, La Ciega, La Vigilante, Mazas y Magma.