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Lo primero que se podría decir de Un habitante de Carcosa de Ambrose Bierce es que esto ya lo habéis leído mil y una vez, ¿no? Para eso estamos en el 2016 y se han reeditado 50 pares de veces los cuentos de Poe y la primera etapa de Lovecraft, ¿no? PUES NO.

Las historias de fantasmas de Ambrose Bierce están escritas con un estilazo que me ha dado igual conocerme la mayoría de giros y clichés. Lo de menos es la sorpresa final (ojo, que algunos sí que me han sorprendido), lo importante es el recorrido (coño, como la vida, ¿no? Toma analogía facilona y cogida por los pelos, se me acaba de ocurrir). Lo que más me ha gustado es que tiene mucha ironía fina y muchos adjetivos muy buen puestos, eso es lo que hay en el habitante de Carcosa, CLASE, FLOW, SWAG DECIMONÓNICO.

lapidas un habitante de carcosa

Si conoces a alguien a quien le flipen los cuentos de aparecidos y de la fina línea entre el bollo y el hoyo, esta es la opción adecuada. Si eres tú mismo… pues eso, ¿no ves que le he puesto cinco estrellas?

A mí, personalmente, me ha flipado cómo describe muchas de las muertes de los desdichados (o no tanto) personajes. Mi preferida creo que es la del sepulturero al que le hacen un hueco los vecinos de su pueblo (en el cementerio, se entiende) o esta que transcribo a continuación por pretenciosidad máxima: “John Mortonson había muerto: había recitado su parlamento en la tragedia titulada ‘Hombre’ y había abandonado el escenario”.

Resumen de Un habitante de Carcosa

Un habitante de la ciudad de Carcosa reflexiona sobre las palabras del filosofo Hali acerca de la muerte. Lo hace mientras pasea por un extraño paisaje que le resulta desconocido, desértico y onírico. No se acuerda de cómo ha llegado allí, pero sí de que estaba enfermo antes de llegar, por lo que imagina que, tal vez, esté dentro del delirio que le provoca la fiebre.

En su deambular, se encuentra con distintos animales: un lince, un búho y un extraño hombre vestido con pieles y que lleva una antorcha, y todo parece estar sucediendo dentro de un sueño. Más adelante, encuentra piedras dispuestas de tal forma que le recuerdan a lápidas antiguas de un cementerio que parece olvidado. Entre estas lápidas encuentra una con su nombre y su fecha de muerte, y entonces se da cuenta de que, efectivamente, está muerto.

El relato acaba con una nota aclaratoria que nos explica que todo lo que se ha relatado previamente en primera persona es, en realidad, una transcripción de lo que le contó un espíritu al medium que se lo cuenta a los lectores.

Ambrose “Bitter” Bierce

La biografía de Ambrose Bierce es la que tiene que ser para un autor de sus características: similar a la de uno de sus relatos. Le pusieron “bitter”, amargo, de sobrenombre por su carácter y desapareció en 1913 tras cruzar la frontera con México.

Por lo visto, en una de sus últimas epístolas decía “Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!”.

Un cachondo, vaya.

Audiolibro: Un habitante de Carcosa

Si quieres tener una pequeña muestra de lo que vas a encontrar en Un habitante de Carcosa antes de adquirirlo, puedes escuchar este Audiolibro (es el de mejor calidad que he encontrado en Youtube) con el relato que da nombre al libro.

Son veinte minutillos, merece la pena y el narrador conoce su oficio.