A muerte es una historia en la que el Real Madrid cuenta con el amor del público pero no con el de Los Poderosos, así que Los Poderosos le tocan las narices a Cristiano Ronaldo y a Zidane.

Transcurre en un mundo lo bastante parecido a este como para que no nos resulte extraño (hay brecha de género laboral, hay 1% de casta y un 99% de pueblo, las masas se entretienen con deportes de contacto) pero lo suficientemente diferente (se parece más a la Roma del imperio que a nuestro presente, transcurre en otro planeta) que podemos calificarlo de “péplum galáctico”.

En este caso, los Cristiano Ronaldo y los Galácticos de este planeta son gladiatrices (sí, mujeres que se dan de hostias en la arena del circo porque es el espectáculo que la peña demanda) y Zidane es Terentia, la mujer que lidera el grupo de gladiatrices (fue en su día gladiatriz pero ahora que ya tiene una edad dirige el cotarro). En lugar de partidos de 90 minutos, lo que tenemos son unos combates en la arena del circo… que a veces son a muerte (no como el fútbol moderno, EJEM). Su poquito de intriga, su poquito de hostias, su poquito de intrigas revolucionarias para acabar con La Casta y su poquito de ciencia ficción.

Me ha pasado con esta aventura (que compré por 8 pavos, atención, ganga) que cuanto más avanzada la trama, más me gustaba, hasta el punto que lo mejor (bueno, lo que más me ha gustado) ha sido el último capítulo. Esto, obviamente, repercute positivamente en el regustillo que se te queda después de leerlo (son cientoypico páginas en formato pequeñito, pal transporte público va perfekt).

Si te va el rollo pues palante, como las del tridente y la red.

Contraportada:

En un aislado planeta donde los puestos de prestigio están solo al alcance de los hombres, y donde una única mujer ostenta todo el poder por encima de todos ellos, las alternativas para la represada población femenina son muy limitadas. La arena del circo es una de ellas. Allí, tan rápido tocas la gloria como te cubren de sangre, y la muerte acecha hambrienta en cada encuentro.

Con este primera novela corta, que tan bien hace de prólogo, nos sumergimos en el universo de Ecatinta, un desértico planeta de ciencia ficción donde han retrocedido hasta una suerte de época romana en la que los combates a muerte son el mayor y más solicitado entretenimiento.

perfidas tamara romeroTengo una sensación. Hay gente que IMITA a Quentin Tarantino y hay gente que COMPARTE FORMAS con Quentin Tarantino.

Los primeros hacen castañas sin alma, perdidos en un mar de referencias por las referencias, sin tino ni gusto. Los segundos crean obras-gólem, constructos a los que insuflan vida propia, pero de verdad VIDA, ALMA, y se les puede meter en el mismo saco que al director americano pero no subordinados a él sino en el mismo espectro, en el mismo mundo, en la misma dimensión, en el mismo eje, en la misma galaxia creadora.

No sé si me explico.

De los primeros, de los imitadores, hay muchos y de los segundos no tantos. Creo que la directora Ana Lily Amirpour es una de las segundas, y creo que la autora Tamara Romero también.

¿Sabéis los libros estos en los que el Lazarillo de Tormes se enfrenta a zombis porque es gracioso, porque jajá, qué ocurrencia? Que después de 250 páginas piensas “ya vale con la bromita, ¿no?” Pues ¡Perfidas! está en las antípodas. En lugar de hacer girar una historia en torno a una anécdota, la historia está construida con cientos y cientos de pequeñas piezas de un rompecabezas molón: un zombi aquí, un puñado de luchadoras allá, un toque X-Men por aquí, otro tanto de realismo mágico, una banda de hair metal, un espíritu que curra en la radio… y, al final, el todo es mucho más grande que las partes.

¡Pérfidas! es como si una alquimista supiese exactamente cuánta dosis de cada componente hay que añadir para convertir el plomo en oro, y además te deja con esa sensación febril de los mineros que iban a buscarlo al salvaje oeste: QUIERO MÁS.

Contraportada:

El desenlace del enfrentamiento entre La Volcánica Magma (Pérfidas) y La Bella Nima (Lúcidas) provoca un cataclismo en Valtidia, capital mundial de la lucha libre femenina. Tras el combate, la joven luchadora Mazas es secuestrada por error, al confundirse su identidad con la de su compañera pérfida, la siempre enmascarada Magma.

Orquestadas por Alexia Vartel —su representante—, y bajo la atenta vigilancia de las Ruedas de seguridad que custodian Valtidia, el supergrupo de luchadoras Las Pérfidas emprenderá la búsqueda de su compañera desaparecida seguidas de cerca por unos excéntricos ayudantes: el obstinado locutor de Radio Eterna, Ryder Alegría y su invisible asistente Wah Wah, que se sumarán a esta aventura con el objetivo de responder en rigurosa exclusiva a una pregunta que resuena constantemente en los hogares de los aficionados al deporte estrella. ¿Qué secreto guarda la luchadora más en forma del torneo debajo de esa máscara a la que jamás renuncia?

Una historia de lucha libre, sociedad del espectáculo y varicela, de la mano de las…

¡PÉRFIDAS!

Ellas son La Mujer Azul, Rusia, Petróleo, Hiedra, Las Trillizas, Sor Muerte, Estigma, La Ciega, La Vigilante, Mazas y Magma.

Charles Ernest Butler Rey ArturoLa fantasía épica (que en la Wikipedia se empeñan en decirnos que es más acertado decir “fantasía heroica“) es un subgénero dentro del amplio género fantástico.

Aunque es más común su presencia en la literatura, también se encuentra en otros formatos como puede ser el cómic, el cine, las series de televisión de reciente aparición o distintos tipos de juegos (ya sean de rol, de estrategia o de cartas).

En este post de Fantaciencia, hemos decidido abordar un género tan importante como este para poder divulgar los conceptos básicos de este tipo de literatura.

Sigue leyendo para conocer sus características, sus influencias, sus autores consagrados y las sagas más importantes. ¡Seguro que encuentras un nuevo libro que no conocías!

Continue reading “La fantasía épica: características, autores y libros”

matatrolls novelaReseña de la primera novela de Las aventuras de Gotrek y Felix, Matatrolls (Trollslayer, en el original), de William King

Lo mejor de Matatrolls, la primera novela de la saga Matador de Gotrek Gurnisson y Felix Jaeger, es que incluye las aventuras más raras de toda la saga. Resumen para gente vaga:

  1. Trascienden la marca “Warhammer“, los puede leer cualquier sin conocer el mundillo.
  2. Son divertidos (en general, “divertido” de que te los pasas bien con ellos, y en particular, que algunos de los relatos tiene un toque de comedia muy interesante). O, si quieres, son “buenos”, entendiendo como buenos que en forma y fondo destacan dentro de la literatura fantástica en particular.
  3. Se ven algunas de las pinceladas de la potencia narrativa de King, siendo mi preferida lo bien que se le da la narración desde el punto de vista del antagonista (en este libro, una Guerrera del Caos que dirige un ejército de hombres bestia).

Matatrolls y el marketing de contenidos

Vayamos primero con una reflexión de la saga en su totalidad. Esto, esto que consiguió Games Workshop, William King mediante, es lo que los expertos en marketing están AHORA vendiendo como una gran novedad. Me refiero al “inbound marketing” y el “branded content”. ¿Qué quieren decir estos palabros? Los gurús contraponen la publicidad tradicional a la nueva porque la tradicional era intrusiva y la nueva no; la nueva es otra cosa. La nueva es, por ejemplo, que tú buscas en Google información sobre la ansiedad porque tienes ansiedad y llegas a un artículo sobre la ansiedad (es lo que estabas buscando) que tiene un enlace a “curso para combatir la ansiedad”. ¿Te das cuenta? No ha sido un anuncio en la tele que decía CURSO PARA COMBATIR LA ANSIEDAD sino un artículo que tiene valor en sí mismo pero que luego, además, te da la solución al problema.

¿Qué hizo Games Workshop con las novelas de William King? Algo muy parecido a esto. En lugar (o además) de la publicidad tradicional, crearon estos libros, que son libros que podrían ambientarse en absolutamente cualquier mundo de fantasía, y les pusieron la marca, la “brand”. Y en lugar de pillarse a dos becarios malpagaos le hicieron el encargo a William King que, sinceramente, es un autor muy, muy capaz de llevar a buen puerto algo como esto.

¿Por qué me parece importante esto? Porque creo que explica la deriva de la saga, creo que explica que este primer tomo (relatos relativamente inconexos, algunos que parecen firmados por un heredero directo de Lovecraft, otros donde los personajes no se comportan como ellos mismos…) es tan raro porque todavía le estaban cogiendo el punto o porque lo lanzaron con cosas que ya tenían escritas o qué sé yo pero como que todavía no tenía la hoja de ruta perfectamente definia… y creo que explica cómo hacia el final de la colaboración de King en la saga (con Matabestias o Matagigantes, por ejemplo) los libros empiezan a depender demasiado de las directrices de Games Workshop, que en ese momento tenía una campaña de juego muy concreta (la sombra de Albión y todo eso) y las novelas empiezan a sufrir porque deben adecuarse a eso en lugar de seguir por otros derroteros.

Ahora sí:

Reseña de MATATROLLS, de Willam King

Lo mejor de Matatrolls es, como digo, lo atípico que es. Sí, está claro que es una novela de Warhammer, y que es una novela de Warhammer con esos dos protagonistas tan especiales, el enano Gotrek Gurnisson, que busca una muerte espectacular en combate para expiar sus crímenes, y el espadachí, poeta y cronista Felix Jaeger, que debe presenciar el final Gotrek y contarlo (periodismo gonzo, que se llama ahora). Sin embargo, algunos de los relatos tiene un regusto diferente, un regusto lovecraftiano no tanto en el fondo sino en la forma, en la estructura narrativa, que se perderán más adelante, no los volveremos a disfrutar. Otros tienen escenas absolutamente impensables más adelante,

[OJO, DETALLES DE LA TRAMA, OH NOES]

como esa en la que Gotrek sufre un golpe en la cabeza y pierde la memoria y no se acuerda de que es un guerrero poderoso así que no se pelea con nadie (que es divertidísima pero claro, luego todo se vuelve demasiado ÉPICO y OSCURO como para que vuelva a suceder), o esa en la que Felix Jaeger, que es un tío noblote y bien educado, por poco estrangula a un anciano que le desespera.

O esa escena en la que capturan a los dos héroes dándoles un porrazo por la espalda y despiertan encerrados en una mazmorra. A mí me parece maravilloso y si lo piensas bien podríamos decir que es normal, que ahí todavía no son unos guerreros tan experimentados (sobre todo Felix, que es mucho más joven que Gotrek) pero de verdad que queda muy raro en comparación con los siguientes libros. En otro de los relatos asistimos a la batalla en la que Gotrek pierde uno de sus ojos, por culpa del flechazo de un goblin, que está muy guay y a mí me parece que le da mucha personalidad al tema, pero luego, cuando Gotrek se convierte en una máquina de matar, no mucho tiempo después, queda un poco raro. ¿Un flechazo de un goblin le saca un globo ocular y dos libros después es capaz de enfrentarse a un dragón casi sin despeinarse?

Ojo que hay algunos relatos que son buenos de narices, como ese en el que se enfrentan a una Guerrera del Caos. Aquí empieza a verse también una de las características de los libros de Felix y Gotrek que listaba antes: la narración desde el punto de vista del (de la, en este caso) antagonista. Vamos, está claro que sin un buen villano delante, muchos héroes palidecen. Lo que consigue King, en este y en siguientes libros (ojo al siguiente, Mataskavens, con el Vidente Gris Tanquol) es precisamente eso, construir villanos con su propia voz, con sus objetivos claros, con sus miedos y sus reflexiones.

En fin, que está to wapo tete mazo de hostias ahí el Gotrek reventando cabezas.