Lee Marrajo, de María Bonete

Primero, una anécdota.

Resulta que hay una editorial de estas pequeñitas, que está empezando, que va a publicar una novela. Lanzarán un crowdfunding para financiarla (no sé si a modo de preventa o si realmente no va a salir si no cumplen objetivos) y ya se puede leerse la frase promocional: «probablemente, la primera novela de literatura fantástica feminista».

Sin ánimo de ser completista ni de definir qué es y qué no es una obra feminista, me limito a recordar, como botón de muestra, la publicación de La otra fantasía medieval, antología que se define así:

Brujería, dragones y princesas es lo que podría definir la fantasía medieval. Pero, si existen los elfos y los magos, si somos capaces de inventar reinos desconocidos y de invocar demonios, ¿por qué no somos capaces de imaginar una fantasía medieval libre de machismo?

https://lektu.com/l/laura-moran-iglesias/la-otra-fantasia-medieval/11569

Como las meigas, fantasías feministas haylas. Algunas, publicadas hace bien poquito.

Marrajo: dientes, que es lo que les jode

De María Bonete ya leímos No hay tierra donde enterrarme, publicada por Episkaia en su loable empresa de darnos ficciones climáticas si nadie más nos da ficciones climáticas.

Marrajo es un relato publicado directamente en Medium por Bonete que podría haber formado parte de esa antología de «la otra fantasía» que, qué narices, no queremos que sea «otra» sino, por qué no, «la» fantasía.

Lee Marrajo, de María Bonete.

Como el pobre Conan de Nacerá una bruja y la película de John Milius, Marrajo empieza con la protagonista atada (¿condenada?) a una palmera, abandonada a su suerte, con cuervos sacándole los ojos.

¡Qué fuerza tiene la transformación inevitable del cuerpo! A Cronenberg le gusta esto. ¿Cómo no vamos a querer saber más de una guerrera sanguinaria que se queda ciega? ¿Qué será ahora de ella? ¿Cómo era antes de esto? ¿Se va a morir ya? ¿Seguirá adelante? ¿Cómo? Con qué poco puede cambiar una típica historia de mercenarios violentos a una sorprendente historia de mercenarias violentas.

El relato es corto, así que os invito a que lo leáis y disfrutéis de cuatro historias en una, con el sabor del acero, la arena y la sangre en la boca.