El mus: reglas para aprender cómo jugar

El juego del mus es uno de los más populares en España, popularizado sobre todo en bares, tanto los habituales como los universitarios.

También se juega en países latinoamericanos en los que emplean la baraja española de 40 cartas.

Objetivo del mus

Este tradicional juego de cartas, cuya modalidad más extendida es la que permite 4 jugadores (en dos parejas), tiene como objetivo conseguir 40 puntos. El equipo que llega a los 40 puntos, gana la partida.

El valor de las cartas viene determinado por si la carta es una figura o no. Las figuras son la sota, el caballo y el rey, y su valor es de diez puntos. El resto de las cartas de la baraja valen lo mismo que el número que tengan, a excepción del as y el 2 que tienen un valor de un solo tanto.

Inicio del juego: se reparten cuatro cartas a cada jugador que tendrán que intentar formar las siguientes jugadas:

Jugada grande: Es la mayor y está formada por las cuatro cartas con mayor valor en el mus.

Jugada pequeña: Es una jugada opuesta la grande y se trata de tener 4 cartas con el menor valor posible.

Jugada media: Es cuando se tienen tres cartas iguales. Trío.

Jugada doble: Es cuando se tienen dos parejas iguales.

Hay “juego”: cuando la puntuación se sitúa entre 31 y 40 tantos y nunca puede haber empate.

Durante el transcurso de la partida, los jugadores pueden realizar los descartes que consideren oportunos o simplemente plantarse si ha recibido unas buenas cartas que puedan permitirle hacer una de las jugadas arriba descritas.

A partir de ese momento empieza seriamente la partida de mus.

Los jugadores pueden elegir descartarse o no de sus cartas pidiendo mus (o no mus, en caso de que quieran permanecer con las que tienen). Para poder descartarse, todo el mundo debe pedir mus.

Como es un juego que habitualmente se juega por equipos, es necesario que los jugadores del mismo equipo se las ingenien para ayudarse y saber cuándo se necesita o no descartarse. Es entonces cuando se dan los gestos del mus.

Gestos del mus

En el mus no se permite decir ni enseñar al compañero las cartas que se tienen (algunos reglamentos permiten enseñar alguna carta, siempre que se muestre a todos los jugadores).

Los compañeros podrán entenderse por medio de señas, ya que el interés está en ocultar a sus contrarios la jugada real que se tiene, ayudándose recíprocamente durante el juego.

Esta parte es una de las más divertidas, ya que puede dar lugar a multitud de situaciones que no dependen directamente de la suerte que se haya tenido con el reparto de las cartas, sino del entendimiento con el compañero o de la estrategia.

Señas habituales:

  • Dos reyes: morderse el labio inferior.
  • Tres reyes: morderse de manera lateral el labio inferior.
  • Dos ases: sacar la lengua por el centro.
  • Tres ases: sacar la lengua por un lateral de la boca.
  • Medias (tres cartas iguales): torcer la boca hacia un lado.
  • Duples (dos parejas): levantar las cejas.
  • Treinta y una (31 puntos): guiñar el ojo.
  • Juego que no es 31 (más de 31 puntos): dar un beso al aire.
  • Treinta al punto (30 puntos): levantar los hombros.
  • 29 al punto (29 puntos): levantar el hombro izquierdo.
  • Ciego (no llevar ni pares ni juego): cerrar los ojos.

Origen del mus

Aunque, como en todos los juegos populares y tradicionales, no está del todo claro, está bastante aceptado que el mus tiene su origen en el País Vasco.

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