No esperamos volver vivos – Kamikazes y poemas [Reseña]

No esperamos volver vivos está dividido en dos partes. La primera se puede leer a las 8.00h en transporte público un lunes gris de octubre mientras vas al trabajo. La otra, no.

El tema del lejano oriente en general y Japón en particular (en particular, pero abarcando cualquier cosa que se te ocurra cuando oyes “japón”) es una constante en la fantasía y la ciencia ficción occidentales. Lo curioso es que, en muchos casos, el Japón que llega aquí es uno filtrado, incompleto. Seguro que alguna vez has oído algo de estilo “estos japoneses, están muy locos”, a lo mejor hablando de Humor Amarillo o de algún tipo de hentai del que jamás habías oído hablar. Me resulta muy curioso cómo se soluciona la papeleta de explicar Japón, o explicar las cosas que nos llegan de Japón, por el lado más sencillo: simplemente, no se explica. Es como si fuesen así. Sin más. Caídos del cielo, llegados de otro plantea, exóticos, lejanos, allá, los otros. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya quien lo explique, quien contextualice Japón. No esperaba encontrar eso en No esperamos volver vivos, pero lo cierto es que lo encontré.

La primera parte es una explicación bastante detallada de la Restauración Meiji y todo el tema del imperialismo japonés de finales del XIX y principios del XX. Esto está muy bien porque, además de ser muy curioso, es una cosa que no te cuentan en el cole cuando se estudia la Segunda Guerra Mundial. No sé, yo era un poco la sensación que tenía en el instituto, que de pronto aparecían unos notas ahí en el culo del mundo que iban con los nazis y cuyos civiles se comen la bomba nuclear, peor ni idea de por qué, ni una puñetera explicación, ¿cómo que había unos pollos que se subían al avión y se empotraban contra los barcos de Pearl Harbor? ¿Qué motivaciones tenían, cómo llegaban a eso, CÓMO? Bueno, pues te lees esto y más o menos te queda claro. 5/5

La segunda parte son cartas de soldados japoneses, principalmente jóvenes y con estudios, que mandaban a sus seres queridos desde el frente, la reserva o la cárcel. Hay de todo, pero básicamente es gente que no quería estar ahí pero tenía que estar porque el Emperador y el Imperio eran lo más grande pero en realidad querían estar en su keli con sus churumbeles pero el Emperador pero por favor socorro que me saquen de aquí. Hay algunas cartas muy bonitas, con estilazo, y otras más normales, pero en general son bastante destrozacorazones. Incluso hay una de uno al que condenan a muerte y está ahí flipando, “cómo iba yo a imaginar que no iba a llegar ni a los 30 y que iba a conocer el día de mi muerte”.

Spoiler: todos mueren.

 

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