Micosis (Enerio Dima, 2018)

Hacía tiempo que EL ANSIA VIVA DE SABER QUÉ VA A PASAR LUEGO no me hacía parar a mitad de un libro, pasar páginas palante, llegar leer el último capítulo y, entonces sí, quedarme tranquilo sabiendo lo que se le viene encima a los personajes, y, entonces, volver al punto donde estaba. Micosis, de Enerio Dima, publicada por la Editorial Cerbero y flamante finalista de los premios Ignotus 2019, lo ha conseguido.

Pero no es esa la única virtud, sacarme de mis casillas, llegarme al sistema nervioso por un camino que no me esperaba, de esta breve novela; la crítica a ratos sutil, a ratos demoledora hacia el trabajo, el trabajo asalariado, me da ganas de imprimir mis propias copias piratas (lo siento) y repartirlas a las puertas de las universidades: no, no os vais a encontrar un mundo mejor cuando dejéis de estudiar, dejad de pensaros mejores que la señora de la limpieza. ¡Cuánta falta hace llamar a las cosas por su nombre! ¡Dejarse la vida 40 horas a la semana en una oficina no es vida! ¡Ni delante del ordenador ni empujando la fregona! ¡No es vida, para nadie!

Terrores laborales

Hay muchos ensayos publicados sobre cómo el sistema capitalista (empeorado por la crisis económica) y el trabajo asalariado afectan a la salud (tanto mental como física) de las personas. Micosis aborda este tema y algunos otros (que la prota sea una mujer separada con dos nenes es un dato importante; ojo al papelón de las fuerzas de seguridad; atención a cómo actúa la masa cuando no sabe cómo actuar) desde la ficción, desde una literatura de género, que da pánico porque es que es verdad que todo esto es un horror que nos hace nadar en ansiedad por menos de mil euros de Salario Mínimo Interprofesional.

La lista de ficciones donde el trabajo (el empleo asalariado, no el “trabajar”, porque son dos cosas diferentes) es un elemento terrorífico es larga. Un clásico del cine americano, El apartamento, ya ponía al pobre Jack Lemon en una difícil situación, echando horas extra y regalándole la vida (y su casa) a su jefe. Tiempos Modernos, unos 25 años antes, ya se había mofado de vernos trabajar en cadena poniendo sobre la mesa las contradicciones que plantea ese modelo de sociedad.

Más recientemente, y en un lugar más cercano, vimos en Los últimos días a Quim Gutiérrez y José Coronado afrontar el fin del mundo atrapados DENTRO de su oficina. ¿Qué puede haber más terrible que eso?

Micosis también nos enfrenta a una verdad como un templo: mientras todo se desmorona, es más sencillo imaginarse yendo a trabajar que dejando de ir. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser tan central en nuestras vidas el curro? Pues así es, también cuando tenemos una enfermedad mortal y mortífera, como pasa en esta la novela. No os la perdáis.

No hay tierra donde enterrarme (María Bonete, 2019)

La novela corta No hay tierra donde enterrarme de María Bonete vuelve a confirmar que la editorial Episkaia está remoloneando antes de convertirse en el faro que nos guiará, esperanzadoramente, hacia el futuro (cercano) de clima cambiado. Por ahora, no les quedan masibones, solo páramos y lluvia ácida en un futuro oscuro donde hay al menos una guerra.

Y no me parece mal, sobre todo si la sensación de ir hasta el cuello de fango está tan lograda como en esta ocasión. Creo que es lo más potente de No hay tierra para enterrarme, la atmósfera, que combina muy bien con el “murder mistery” que desarrolla la historia. Sí, hay un misterio (una muchacha desaparecida), pero es la promesa de un slasher (que nunca llega) lo que me ha invadido durante las páginas de la historia.

Ya se han comentado (la editorial, la propia autora) algunas referencias u obras que han influido o que pueden tener relación con esta, desde las más obvias (Una cita de Cumbres borrascosas abre el libro) a otras menos explícitas (Sherlock Holmes). A mí me ha recordado a la construcción de la tensión de historias tipo Evil Dead o ese momento en Identity en el que se dan cuenta de que una fuerza extraña les impide alejarse del motel en el que están atrapados. Pero sin que luego haya matanza, solo el fantasma de la matanza. Gótico climático, como dice Adrian.

Una historia Grimpáramo

Olvidaos de imaginar mundos mejores (en esta ocasión), esto es ficción climática pero de la jodida, GRIMPÁRAMO: las protagonistas son dos huérfanas (y la directora del centro) atrapadas en un internado para chicas donde conviven con otras descastadas forzosas. Aunque parece que nunca pasa nada allí, en medio de la nada, pronto descubrirán que la residencia tiene algún esqueleto en el armario y, para mayor estímulo, el tema del presidiario que se ha escapado de una cárcel cercana amenizará las veladas porque, en fin, solo tendría que cruzar el páramo para llegar hasta ellas.

Una historia corta y oscura, pero no bajonera al estilo de las distopías que últimamente crecen como Amanitas Phalloides sino, más bien, opresiva como un perpetuo cielo plomizo que promete tormenta, pero la tormenta no llega a estallar nunca. A María Bonete ya la habíamos leído en otro libro de Episkaia, Estío, que también recomiendo.

Cómpralo aquí: http://episkaia.org/producto/no-hay-tierra-donde-enterrarme/

CONVENIOS & MAZMORRAS: el aventurero padefo, el trasgo sindicalista, la bruja cooperativista y el trol falso autónomo

Capítulo 1: El aventurero padefo

No nos engañemos: la mayoría de partidas de Dungeons&Dragons tienen por protagonistas a una banda de aventureros padefos.

Los aventureros sabéis lo que son, pero… ¿los padefos? “Padefo” es una contracción de PASO DE FOLLONES que, desde hace algún tiempo, es la manera que tenemos de reírnos un poco de nuestros compis de curro que, efectivamente, pasan de follones cuando tienen algún problema laboral.

Os invito a que leáis la definición de padefo del blog de Laboro, que es muy descriptiva y además incluye las habilidades de los padefos (por ejemplo: invulnerabilidad zombi, irá a trabajar le hagan lo que le hagan).

¿Por qué los aventureros del D&D suelen ser un tanto padefos? Porque, desde un prisma laboral, hacen con ellos lo que quieren y ellos siguen adelante con sus aventuras.

Veréis: en un juego donde los personajes no fuesen padefos, exigirían el contrato de sus aventuras por escrito y, en caso de no estar de acuerdo con ello, mandarían a paseo a cualquier contratador.

¿Cuántas veces ha ocurrido en vuestras partidas que os ha traicionado el Archinigromante J’Orthega Smite, que os pedía bajar a la mazmorra a por una espada mágica a cambio de un montón de pasta y, llegado le momento, ha intentado convertiros en siervos esqueléticos?

Goblin soviético. Visto aquí.

Peor aún, ¿qué me decís de los accidentes laborales? La mortandad entre los aventureros de niveles 1-10 es elevadísima. ¿Cómo es posible que nadie haga nada? ¿Cómo es posible que no haya ninguna garantía ante posibles mutilaciones? A la décima trampa del foso de las estacas… ¿a nadie se le ocurrió que habría que tomar algún tipo de medida, como arneses mágicos que pudiesen dejarte en suspensión ante tal evento hasta que un equipo de brujas pudiese sacarte de ahí?

Situaciones terribles que podrían solucionarse con unos derechos laborales asentados (en tus partidas de medieval inventado)

  • A cambio de un peligroso trabajo, te ofrecen la mano de una princesa. Creo que a estas alturas de esta sociedad feminista creo que no hace falta explicar por qué es inaceptable que te ofrezcan un casamiento concertado.
  • Un contratador os hace bajar a un agujero inhóspito a recuperar su (supuestamente) tesoro. Luego os da una parte ínfima del mismo. ¿Te suena el concepto de PLUSVALÍA?
  • Una desastrosa campaña por cuenta ajena acaba con media banda muerta y la otra mitad malherida. Los costes del templo y de los salmos de resurrección corren de vuestra cuenta.

Situaciones divertidas que podrían usarse en tus partidas de medieval inventado que incluyan elementos de lucha obrera

  • Los enanos que habíais contratado para levantar un dique no van a terminarlo antes de que llegue la gran riada. ¿Podrás negociar mejoras en sus condiciones laborales o tendrás que ponerte a currar tú?
  • Eres una señora del mal con un ejército de goblins a tu servicio. Las últimas matanzas, sin embargo, les han dejado bastante cabreados y están preparando una huelga… ¡justo cuando los Caballeros de la Orden de la Brillante Armadura quieren expulsarte de sus tierras! ¿Podrás convencerles de que se pongan a currar mejorando sus condiciones o morirás intentándolo?
  • La banda aventurera a la que perteneces (o pertenencen los PJ) es la que tiene que organizar una huelga entre las aventureras de la zona. Una aventura de subterfugio y espionaje donde tendréis que convencer a Zorg Puñonegro, Melissa Dagarrauda y Maliq el Sangriento de que es mejor unirse bajo un único Gremio que andar cada cual por vuestra cuenta.
  • Os habéis creído que yendo de freelance podéis sacarle más rédito a vuestras aventuras y al final lo único que pasa es que os autoexplotáis.

¿Se te ocurren más elementos interesantes que puedan incorporarse? ¡Deja un comentario!

“Hopepunk”: un enfoque optimista para la fantasía y la ciencia ficción

Actualizado noviembre 2019

¿Hasta el gorro de “fantasía oscura”? ¿De personajes castigados más bajoneros que una película de Michael Haneke? ¿De violencia sin ton ni son, de personajes abusados y maltratados porque sí? ¿Del grimdark? ¡Oh, pues debes saberlo! ¡Mucha gente está como tú!

Hoy hablamos de un concepto que se opone a todo esto, hoy hablamos del Hopepunk.

Y me dirás: eso qué es lo que es.

¿Qué es el hopepunk?

Bien, no es fácil dar una definición de hopepunk, pero por intentarlo que no quede:

El hopepunk es una manera, una intención, un enfoque a la hora de contar historias que se caracterizan por ser optimistas, positivas y llenas de fuerza y energía.

O sea: no es un género literario, exactamente, es otra cosa: un estilo contrapuesto al grimdark (el grimdark, como ya sabes, son aquellas historias en las que parece que Vamos A Morir Todos, como lo que podemos ver en Black Mirror, por ejemplo. Grim significa “crudo, desalentador” y dark significa “oscuro”, así que imagínate. Warhammer 40K tiene la culpa).

Así, bajo la etiqueta hopepunk encontramos historias de ciencia ficción o fantasía, principalmente, cuyo tono general evoca la esperanza en momentos difíciles, en respuesta a todas aquellas historias donde parece que todo está perdido.

¿Cómo, dónde y cuándo surge el hopepunk?

Se trata de un concepto acuñado en Tumblr por la autora Alexandra Rowland.

Citemos a las fuentes originales:

Hopepunk says that genuinely and sincerely caring about something, anything, requires bravery and strength. Hopepunk isn’t ever about submission or acceptance: It’s about standing up and fighting for what you believe in. It’s about standing up for other people. It’s about DEMANDING a better, kinder world, and truly believing that we can get there if we care about each other as hard as we possibly can, with every drop of power in our little hearts.

Going to political protests is hopepunk. Calling your senators is hopepunk. But crying is also hopepunk, because crying means you still have feelings, and feelings are how you know you’re alive. The 1% doesn’t want you to have feelings, they just want you to feel resigned. Feeling resigned is not hopepunk.

En román paladín: “el hopepunk dice que preocuparse genuina y sinceramente por algo, por lo que sea, necesita valentía y fuerza. El hopepunk no va de sumisión o aceptación, sino de enfrentarse y luchar por algo en lo que crees.

Ir a una manifestación es hopepunk, y llorar puede ser hopepunk porque eso quiere decir que tienes sentimientos. El 1% no quiere que tengamos sentimientos, solo que nos sintamos resignados. La resignación no es hopepunk”.

O sea, que en contraposición con esas historias donde TODO LO QUE PASA ES MALO y los personajes son malos, oscuros, siniestros porque “no les queda otra”, hay otras historias donde los personajes deciden intentar dar lo mejor de sí mismos, a pesar de que todo sea una bosta.

Más o menos por ahí va la cosa.

Más definiciones, en este caso de las autoras Rocío Vega y Laura Morán:

Obviamente, el debate está vivo y querer encorsetarlo no va a poder con él, así que más os vale decidir si pensáis que en si hay algo más que guerra en el lejano futuro… o no.

¿Hay un listado de relatos o películas hopepunk?

Como este estilo o subgénero está todavía en pañales, es difícil hablar de un canon hopepunk, pero tal vez pronto podamos mostraros aquí una lista de ficciones positivas y optimistas.

Por lo pronto, sabemos que se hizo un pequeño concurso llamado Nido de relatos I: Hopepunk.

Las ganadoras fueron:

De forma muy relacionada, en El Salto han publicado un artículo con el sugerente nombre de “¿Y si la ciencia ficción nos salvase del fascismo?” que va en esta línea.

Noblebright: parecido pero distinto

Tiene que ver, o tiene un origen similar, el concepto “noblebright” que, en este caso, sí sería exactamente LO CONTRARIO al grimdark.

Es decir: todo luz, color, nobleza y brillo (noble + bright). El hopepunk habla de tener esperanza, no de que todo sea la pera limonera. Si todo es la pera limonera, ¿dónde está el conflicto?

Como lo describen en 1d4Chan:

NobleBright is an adjective derived from the term often used to describe Warhammer 40k: Grimdark. Just as every hero has a “mirror opposite” version that is evil, it’s supposed that there must be a mirror opposite version of the heroes of WH40k where everything goes RIGHT. It can also be used to describe artwork that has a noble/bright feel, even if the setting itself would not normally be considered noble or bright.

Where the GrimDark tag usually describes a setting in a slow, painful decline, the NobleBright tag usually describes a setting emerging from a dark age and either returning to or in the midst of a golden age.

Referencias

En castellano

En el blog de Laura Morán Iglesias: https://lauramoraniglesias.com/2017/09/07/hopepunk-de-que-va-este-genero-y-por-que-es-tan-interesante/

El segundo spot de Unidas Podemos para las elecciones del 10N juega con una historia muy distópica (grimdark) que se puede convertir en una utopía (hopepunk) si “hacemos algo” y “luchamos hoy por el futuro”.

En inglés

El post original del que hemos hablado antes: http://ariaste.tumblr.com/post/163697878524/ariaste-ariaste-the-opposite-of-grimdark-is

Haciendo una lista de relatos hopepunk: https://forum.rpg.net/showthread.php?815384-Building-a-list-of-quot-HopePunk-quot-storytelling

hopepunk

¿Has escrito una historia de fantasía optimista que crees que puede caber dentro del concepto de “hopepunk”?

¡Háznoslo saber! Deja un comentario en este post y le echaremos un vistazo. Si creemos que nos cuadra dentro de lo que entendemos que es este “subgénero”, lo añadiremos a la lista de historias hopepunk.

Las Hermanas de Sigmar (o cómo Games Workshop quiso hacer Mordheim inclusivo)

No sabéis la ilusión que me hizo encontrarme por casualidad con este podcast de wargamers donde entrevistan a un CREADOR…

[de los que no recordará la historia (probablemente), un diseñador de juegos, trabajo que ahora mismo se me hace incluso apetecible (si el yugo del asalariamiento y el Gran Capital no me pusiese la pierna encima para que no levantase cabeza, claro)]

…don (no sé cómo se dice “don” en finlandés) TUOMAS PIRINEN!!!!

*ovación cerrada* *se lanza un calzoncillo como muestra de aprecio erótico-festivo*

El podcast es largo, aviso. Yo me lo puse para ir a la compra y cocinar el fin de semana pasado. Os lo recomiendo si tenéis algún curro de cadena de montaje donde podáis estar hora y media sin que venga nadie a pediros nada:

La entrevista con Pirinen empieza hacia el minuto 25 y es muy interesante en cuanto a cómo se desarrolló el wargame que creó en 1999, Mordheim, que lleva 20 años danzando y cuya popularidad, si bien discreta, es incontestable dentro de la afición.

A partir del minuto 40, atención, la cosa se pone FEMINISTA.

Tuomas Pirinen explica la concepción de las Hermanas de Sigmar, una de las facciones que pueden jugarse en Mordheim y que está compuesta por una suerte de monjas guerreras armadas con martillos gigantes.

Os recomiendo escucharlo si os manejáis bien en el inglés, pero si no, y como puntos que me parecen interesantes, os comento que comenta que:

  • No querían una facción sexualizada, a pesar de que estuviese compuesta enteramente por mujeres y que eso, bueno, fuese lo habitual en estos casos.
  • Se crearon pensando en que las chicas pudiesen sentirse identificadas, de modo que fuese más sencillo participar en un hobby lleno de señores peludos (lo dice, de verdad).
  • Además, son una facción central en el juego, la única “originaria” de Mordheim y que, en cierto modo, hace que la trama avance, no son en ningún caso secundarias.

Esto ocurrió hace 20 años y, más o menos, esos tres puntos siguen siendo caballos de batalla habituales de la representación de personajes femeninos en la ficción de este principio de siglo.

Lógicamente, una facción de seis (en el Mordheim original) es, por decirlo así, escasa representación, pero nos sirve para ilustrar cómo Warhammer, un hobby que muy fácilmente puede asociarse con señores retrógrados, tiene, en realidad, muchos puntos de intencionada apertura igualitaria. No hay que olvidar que el origen de todo esto era muy satírico, radical y anti-Thatcher.

Coda: Pirinen también diseñó al personaje especial de las Hermanas de Sigmar, Bertha Bestraufrung, que, por cierto, tiene un nombre que me recuerda un montón a Bertha von Suttner, la segunda Nobel de la historia (después de Marie Curie), novelista y pacifista austriaca de principios de siglo XX.

Bertha von Suttner

NO VOTES GRIMDARK – Spot 10N Unidas Podemos #QuéFuturoQuieres

Resumen: el segundo spot de Unidas Podemos para el 10N está inspirado en distopías como Black Mirror o Years and Years.


A poco más de metro escaso de las nuevas elecciones generales del 10 de noviembre, la coalición Unidas Podemos ha lanzado un spot muy de ciencia ficción que muestra un posible futuro que, de entrada, va en contra de todo lo que creemos en Fantaciencia.

Lo han llamado #QuéFuturoQuieres, y ese es el hashtag con el que lo han estado moviendo en redes sociales.

Dentro vídeo:

Claramente inspirado en distopías distópicas que tan de moda están hoy en día (por culpa de Netflix, sin ir más lejos), rollo Black Mirror o Years and Years, la impresión y el regusto que deja es terrible. Es como si todos los miedos de nuestra época (cambio climático, vigilancia total, curros de mierda, acceso imposible a un hogar) se hiciesen (más) realidad.

Es cierto, sin embargo, que deja un resquicio a la esperanza porque “hay que luchar hoy” para que ese futuro no se cumpla, y al final la protagonista le mete una leche a la cámara estilo HAL 9000 (o el Gran Hermano) que va monitorizando todo lo que hace. ¡Neoludismo!

Es gracioso, porque el primer spot que lanzaron hace nada sí que está un poco más en la línea de imaginar futuros mejores.

En este caso, aprovechando aquello de que PDRO SNCHZ I, El Guapo, dijo que con ministros podemitas no podría dormir tranquilo, me parece mucho más bonito: sale gente sobando plácidamente. Eso sí que es un futuro que yo quiero.

Y tú, ¿qué spot prefieres? ¿Y futuro? ¿Grimdark o Hopepunk?

La noche del Vacío (Antonio Sancho Villar): carlistas steampunk del espacio exterior

Portada de La noche del Vacío de Antonio Sancho Villar

Dice el autor, Antonio Sancho Villar, en el prefacio de La noche del vacío (Pulpture, 2018) que los carlistas son los nazis de aquí, y la verdad es que yo diría que no, que los nazis de aquí son los franquistas, con una principal diferencia, que es que los de aquí duraron (duran) mucho más tiempo que los de allí, para nuestra desgracia.

Con lo que sí estoy de acuerdo es con que los carlistas son unos malos muy interesantes, creo que más cómodos (por perdedores perpetuos y por distancia temporal) que los fachas, a los que mola mucho ver como villanos de novelas de a 6 euros.

Tanto carlistas como fachas/franquistas son, en cualquier caso, unos buenos sacos de arena comehostias para que los héroes de nuestra imaginación se desquiten y hagan prevalecer valores más interesantes que los nac(z)ionales.

En La noche del vacío, los fans de Zumalacárregui y Carlos María Isidro de Borbón vienen que ni pintados para dar color a una España lovecraftiana-steampunk-andalusí que en nuestro plano de la existencia jamás existió pero quién sabe si en un universo paralelo es así, tal cual.

Crítica en tres palabras: Cortito y redondo.

PD: Me uno yo también a la petición de más ficción con carlistas (y añado, franquistas), que haberla hayla pero nunca sobran las ingloriousbasteradas.

Las penas del viejo Borlar: entrega 2

Entrega 1

VIERNES

Ese mismo viernes, mientras se ducha antes de desayunar, Borlar ve una luz al final del túnel de reflexiones deslavazadas que le colman el seso. El brillo de la idea le ciega. Le da miedo dirigirse hacia ella, por si en realidad es una tontería que, al prestarle atención, se convierte en una realidad. Intenta enterrarla bajo problemas mundanos pero, orgulloso como es, le jode pensar en sí mismo como un ogro que no puede enfrentarse a sus propios pensamientos. ¡Ni que fuesen materializarse, acero en mano, para acuchillarlo por haberlos concebido! Claudica ante sí mismo y por fin verbaliza el bulto que le oprime el encéfalo: lo que le preocupa tiene que ver con J’ailah, su hija mayor.

J’ailah lleva saliendo con una duendecilla del bosque casi seis meses, aunque al Clan se lo contó hace un par de semanas. No es que él esté en contra, por supuesto que no. A la madre, Ponzoñas Shurak, le parece bien. El resto de progenitores del Clan tampoco parece alarmado. Lo que pasa es que, se dice a sí mismo, él esperaba que saliese con otra ogra. Las hay malignas, brutales y oscuras como la que más a este lado del Río de Acero. ¿Por qué una duendecilla? No es que esté enfadado, ni decepcionado, simplemente no se lo esperaba. No está acostumbrado a las duendecillas, eso es todo. Los tiempos cambian. Habría sido peor que hubiese venido a casa con un trasgo, eso por descontado.

Ensimismado y casi sin proponérselo, Borlar llega puntual al tajo. Una vez sentado tarda veinte minutos largos en ponerse a trabajar de verdad. Termina un par de informes con desgana, sin prestar atención a los detalles, y se los envía al idiota que tiene por superior. No espera a que le responda, porque lo hará con correcciones, y se va a tomar algo. Se aprieta el puente de la nariz y resopla al mover su portentoso cuerpo hacia la salita de descanso. En el oscuro habitáculo con moqueta, el gilipollas de Zhurk’o Partebokas, del equipo de Terrenos, le dice que tiene mala cara. Borlar amaga un mordisco en su dirección mientras se sirve un té con extracto de setas festivas.

Lanavajas Aska, que es así como se llama la novia de J’ailah, es todo lo zafia, taimada y traicionera que una duendecilla del bosque puede ser. Borlar sorbe su té sonoramente. De nuevo, su cerebro se estruja en un esfuerzo soberbio. El problema no es que sea una duendecilla, joder. Una nueva idea se abre paso desde las profundidades de su enorme cráneo hasta las capas que conforman el pensamiento consciente, y entonces comprende que la inquietud que le atenaza el corazón no es el amor que profesa su hija hacia Aska sino la filiación política de la novia. En otras circunstancias se habría mosqueado menos, pero es que (he aquí el problema, ahora lo comprende todo) resulta que Lanavajas Aska está metida en política, y no en cualquier partido: es militante de Masacremos.

Borlar vuelve a su puesto. El jefe ha respondido a sus informes, pero decide no abrir todavía el correo. Sabe que habrá correcciones, cambios y reproches, y no le apetece enfrentarse a ello. Allí lo deja, marcado sin leer, y el chute de azúcar combinado con la ansiedad le cierra el estómago. Se mete en una página de noticias al azar para intentar pensar en otra cosa que no sean números y filas y columnas y archivos y peticiones y contrapeticiones. Pero… ¡qué mala suerte! En lugar de descansar la mente, la portada del primer digital que visita le golpea como una maza en la sien: Masacremos, Masacremos, Masacremos. Masacremos esto, Masacremos lo otro, adónde vamos a llegar con Masacremos, fíjate lo que propone Masacremos, columna de opinión, dos puntos, ¿deberíamos masacrar a Masacremos?

Cierra la página.

El idiota de Zhurk’o había sacado el tema un par de días antes, salpicando al resto de baba negra con cada carcajada atronadora, a la hora de comer.

—Pero, ¿qué se creen? ¿Masacremos? ¡Si van llevan duendecillos en las listas! ¡Ogros con duendecillos! ¡Los duendecillos que voten a otros duendecillos, hostias! ¿Sí o no? ¡Frol, tú tienes que estar hasta el gorro de esos minicabroncetes! ¿No te jode especialmente que ahora puedan presentarse a Diputados?

Trinchadora Frol había luchado hacía muchos años en las Guerras de las Vides contra hordas de pequeños duendecillos del bosque, antes de que se impusiese la tregua de la Firme Quietud, y antes incluso de que Zhurk’o hubiese tenido edad, músculos o agallas para tratar de matar a nadie. Las secuelas son visibles: síndrome de estrés post traumático, tuerta (había rechazado el ojo de cristal porque en su época no eran tan comunes ni estaban a la moda) y una recia pata de palo que atronaba los pasillos de la oficina a cada paso. Taciturna, era difícil sacarle más de dos frases seguidas.

—Y a mí qué.

Zhurk’o pasa de la veterana, vuelve a escupir y se dirige entonces a Borlar.

—Tú qué, Borlar. Con esa pinta que tienes de intelectual no me extrañaría que te pareciese bien que se mezclasen duendecillos con orcos; ogros con trols. Venga, no me jodas. ¿Qué somos ahora? ¿Humanos?

—No estoy para hostias, Zhurk’o.

—Ni tú ni nadie, cachondo. ¿Has oído lo que han dicho? ¡Quieren cerrar las plantas de pulsión demoníaca y abrir centrales solares! ¡Como si fuésemos elfos! ¡Serán hippies de los cojones!

En realidad, a Borlar le parece bien que se cierren las plantas de pulsión demoníaca. Le da respeto, no es miedo, es respeto, pensar en una explosión de malignidad capaz de liberar seres de otra dimensión con el ímpetu, el rencor y los conocimientos de magia negra como para acabar con una ciudad como Bujeronegro en una fracción de segundo. La energía solar no solo es limpia, sino además es que está ahí mismo, en el cielo. No hay que llevar a cabo ninguna invocación capaz de derretirte la carne si te equivocas en una sílaba para obtenerla. Por supuesto, con el auge de Masacremos, ciertas posturas no pueden esgrimirse tan a la ligera para que no te asocien con el partido. Se empieza por las centrales solares y se acaba prohibiendo la venta de rifles y machetes a los Reinos del Sur. Nadie querría eso, ¿verdad? ¿O sí?

—Lo que tú digas, Zhurk’o—, gruñe, y se vuelve a su sitio.

Antes de sentarse, oye a la Trinchadora decir que a ella también le parece bien usar la energía del sol, pero desconecta cuando Zhurk’o responde a berridos.

…Continuará

Swastika Night, una distopía feminista de 1937

Demasiado bueno para no haber sido traducido / editado en España, la verdad.

Que se silencia por activa y por pasiva las voces de las mujeres es tan cierto que duele. Swastika Night (¿la noche de la esvástica?) va, precisamente, de cómo borrar la historia y aplastar a las que vinieron antes para que parezca que nunca estuvieron. También va de cómo revertir ese discurso, aunque se tarde generaciones en lograrlo.

La gracia principal del libro de Katharin Burdekin es que se publicó en 1937 y dibuja un mundo dominado por dos potencias mundiales, la Alemania Nazi y el Japón Imperial. En el momento de la narración, han pasado más de siete siglos desde la instauración del III Reich y parece que la cosa va palante (camino a los 1.000 años) y no tiene pinta de acabar. ¡Ojo! Publicado en 1937. Faltaban aún dos años para la invasión de Polonia por parte de la Alemania Nazi. ¡Hablando de visionarias…! Como nota adicional, y seguro que no os sorprende, se publicó inicial bajo el pseudónimo Murray Constantine. “Era otra época”, ya sabéis.

La autora británica Katharine Burdekin

Distopía de género bajo la bota nazi

Swastika Night es una distopía fácilmente comparable a las tres clásicas, a la precursora Nosotros (Zamiatin, año 1921, ¡censurada en la URSS!) y a la más moderna Cuento de la criada. No voy a entrar si es mejor o peor que todas estas, pero me parece claro que debería tener, como mínimo, la misma consideración que la más famosa de todas ellas (que sería 1984, ¿no?). Con la de Atwood tiene en común la perspectiva feminista. En esta ucronía de nazis vencedores, las mujeres (y los cristianos) han sido degradados y no son considerados personas; los hombres de los pueblos subyugados sí son “personas”, aunque nunca TAN humanos como un Nazi. Las mujeres sirven únicamente para dar a luz a los vástagos sanos del Reich; ni siquiera los cuidados más allá de los básicos que requieren los bebés los llevan a cabo ellas: a edad temprana, los niños son separados de sus madres.

También los hombres son sensiblemente diferentes, pero a todas luces muy parecidos, a los que somos hombres hoy en día. Como el género se construye y se performa, Burdekin nos muestra aquí cómo los nazis atribuyen características deseables como el pelo largo, sedoso y brillante a los jóvenes, y son incapaces de imaginar a una mujer llevándolo.

En una nota aparte, hablando un poco de teología, es “gracioso” todo el tema de Hitler como Dios a lo vikinguísimo THOR, mostrado como un RUBIAZO con BARBAZA en esculturas y lugares de culto (iglesias con forma de esvástica, lógicamente). De ahí también que mole que los niños tengan pelazo, claro. ¡Como lo tenía Hitler! ¿No? ¡Bueno, eso dice la tradición! Swastika Night no es una historia de revolución armada ni de resistencia heroica de las mujeres sino, más bien, de la construcción de la masculinidad / el género.

Como apuntes negativos, es cierto que se puede hacer un pelín pesado algún pasaje, porque hay más diálogos (de lejos) que acción, y algunos diálogos son un poco “pero qué me estás contando”, aunque es lo mínimo. A mí me ha flipado mucho y desde la primera escena, donde los Nazis oyen cantar a un coro angelical odas al Dios Hitler, me enganchó. Swastika Night no es una historia de revolución armada ni de resistencia heroica de las mujeres sino, más bien, de la construcción de la masculinidad / el género. Por ahora solo la he encontrado en inglés, aunque imagino que en otros idiomas está disponible (pero no los hablo). Si tenéis la oportunidad, leedla. Es muy, muy buena, hace 80 años y ahora.

Las penas del viejo Borlar: entrega 1

DOMINGO

Borlar Kedrantagüesos está angustiado. Nota los domingos más grises, el revuelto de setas menos sabroso y la lluvia más ácida. Piensa que es por la edad, que no se cumplen cincuenta años todos los días. Luego se da cuenta que ya roza los ochenta, la flor de la vida, y que los cincuenta los llevó muy bien en su día. No es miedo a envejecer. Tiene que ser otra cosa.

Cuando el bajón se vuelve muy profundo, su cuerpo, temible máquina de matar bien engrasada, reacciona chutándose adrenalina. Se vuelve más rápido, más fuerte, más resistente, una suerte de reflejo de belicosos tiempos pasados que ya no volverán. Se desfoga bramando. No necesita estar listo para la batalla, se recuerda a sí mismo. Ahora vive en paz en un chalet de tres plantas con el resto de su clan. 

Hace muchos años que los ogros no guerrean; ahora trabajan en oficinas y la pena de muerte se aplica sólo después de un proceso judicial con garantías y por el método del combate a muerte regulado por ley, que siempre te da una oportunidad de autoamnistía por vía sangrienta. ¡Ah, maravillosa civilización! Borlar sabe que no es la proximidad de un estallido de violencia física lo que desajusta sus humores. Eso le desconcierta, porque sería la respuesta más sencilla a su problema de ansiedad. La presión que siente en el pecho tiene otro origen, lo que pasa es que le cuesta ponerle nombre.

LUNES

Borlar despierta con la cabeza abotargada. Revienta el despertador con un portentoso puñetazo que parte por la mitad la mesilla de noche. Durmió mal. Soñó con elfos de ojos brillantes y cuchillos afilados acechando entre los setos ornamentales de su jardincito. No desayuna con el resto del clan y apenas mira a los ojos a su hija J’ailah cuando ella le desea un puñetero buen día. Sale del chalet con una nube negra en la cabeza, tan distraído que se sube al autobús que no es. 

Llega tarde a la oficina y su jefe le ruge, y en lugar bramar a modo de respuesta, Borlar gruñe por lo bajo. Su jefe se sorprende, porque es un empleado ejemplar y nunca antes había agachado la cabeza ante una bronca. Borlar suele responder voceando bien alto, como está mandado. Hoy, por extraño que parezca, suspira frente al computador. Las placas solares transportan la savia eléctrica que inicia el equipo pero no mira a la pantalla sino a un punto indeterminado por encima de ella.

El jefe se rasca la cabeza con una uña gruesa y negra, desconcertado. Le observa con atención y se pregunta si no debería avisar al departamento de Empleabilidades. Decide darle una pequeña tregua, unos días de cortesía, por si le ha pasado algo en el clan. Borlar pasa una semana en ese plan, llegando tarde a la oficina, apagado y ausente, pero al final nadie se lo echa en cara porque cuando trabaja lo hace con una fuerza, un odio y una eficiencia pocas veces vista en las oficinas de Hacha&Negra Consultores. Será la adrenalina, piensa el jefe, que se queda más tranquilo cuando ve que al bueno de Borlar le tienen que cambiar el teclado partido por la mitad hasta tres veces en un solo día. Un trabajador productivo es un trabajador productivo, y si el trabajador productivo está enfermo pero produce, ¿a quién le importa? Al jefe, desde luego, no.

…Continuará.

Entrega 2

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