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El 9 de febrero se presenta en la librería Cervantes y Compañía de Madrid el libro Cuadernos de Medusa de la editorial Amor de Madre (previamente Pezsapo).

En el cuaderno publica gente MOY BOENA como Marina Míguez Lamanuzzi, Eva Cid, Elizabeth Duval, Laura Gómez, Andresito o Rocío Vega y resulta que yo también tengo un huequito.

Elige tu propio sábado noche

Ese huequito que me ha correspondido lo he llenado con “Elige tu propio sábado noche“, un cuentojuego (o sea, la versión corta de un librojuego) donde encarnas a un tipo que sale una noche “a ver qué pasa”. De ti depende que se pille un ciego monumental o que le entre a esa chica que está sola en la barra.

Si pides otra copa, ve a 19. Si quieres hablar con la chica, pasa a 3.

Fácil, ¿no? Como Elige tu propia aventura.

Sé que mucha gente escribe por hobby o de manera profesional y tiene curiosidad por este tipo de cosas, así que se me ha ocurrido contar mi experiencia escribiendo este cuentojuego. Que se note que me lo pasé bien escribiéndolo y, no sé, a lo mejor le resulta útil a alguien.

VAMO PA LANTE:

Paso 1. Herramientas para escribir un librojuego

  • El PC con el procesador de texto que más rabia te dé.
  • Excel o su versión libre.
  • Un cuaderno y boli donde poder pintarrajetear flujos de lectura.

Paso 2. ¿Qué quieres contar con tu librojuego?

Parece una perogrullada pero hay que darle una pensada al librojuego antes de escribir el librojuego.

No hablo ahora mismo del argumento o los personajes sino de ser conscientes del contexto y de la intertextualidad de los textos (hola, Roland Barthes).

No sé si me estoy explicando.

Por decirlo así: como eres tú quien decide (jeje) qué opciones va a tener quien lo lea, y eso quiere decir que CONTROLAS SU LIBRE ALBEDRÍO, tendrás que tener cuidado con qué vas a dejar que la persona que lea el cuento pueda elegir.

Un ejemplo muy claro:

Si tu librojuego va de caballeros en brillante armadura que rescatan damiselas en apuros, no puede ser que le des a elegir entre si quiere comprar una espada o si quiere robar una espada: ¡un caballero de verdad nunca robaría una espada! Y, en caso de que le dieses a elegir esa opción, la consecuencia lógica a “sí, elijo robar una espada” debería ser NEGATIVA, no una recompensa.

Entonces,

[Atención, el siguiente espoiler es un poco destripe. Perdón]

si Elige tu propio sábado noche se publica en una editorial que publica cosas feministas y LGBTIQ+ pues, bueno, lógicamente no puede ser que te dé a elegir cosas chungas y, si te las da a elegir y las eliges,… bueno, atente a las consecuencias.

[Ya pasó]

Paso 3. Escribir (ahora sí) un librojuego

Una vez que tenemos más o menos claro por dónde van a ir los tiros, viene la parte más dura: lo que viene siendo el tema de escribir la cosa en sí de verdad. El tecleo máximo.

Hay tantas formas de hacerlo como gente que ha escrito librojuegos o cuentojuegos, así que os cuento la mía, y ya está.

El caso (atención, ¡contexto!) es que cuando Victoria me propuso participar en Cuadernos de Medusa se me ocurrió que tenía sentido escribir esto y no otra cosa.

Un relato normal de un tío que sale por la noche pues, no sé, no le veo mucha chicha, no me lo leería ni yo.

SIN EMBARGO, SI TÚ PUEDES DECIDIR QUÉ HACE ESE TÍO CON SU NOCHE…

…ya es otra cosa.

Además, le he metido detalles fantásticos porque si no, ejem, el que se aburría escribiendo era yo.

Así que más o menos sí tenía una idea de lo que quería contar: cuando sales por la noche (si eres, por ejemplo, un hombre hetero) puedes hacer muchas cosas, como intentar ligar, o a lo mejor mejor no te apetece haccer eso, a lo mejor te puedes ir a la barra a beber.

A lo mejor decides ir a la barra a beber, y cuando llevas mucho tiempo en la barra tienes que ir al baño, pero antes de ir al baño a lo mejor te apetece tomar otra copa, pero a lo mejor te apetece hablar con alguien que viste de lejos, entonces tienes que elegir: o vas al baño, o tomas otra, o hablas con una persona.

Pero a lo mejor cuando hablas con esa persona que viste de lejos te dice que no quiere hablar contigo, y entonces tú puedes decidir si paras de molestar o si sigues intentando hablar con esta persona que no quiere hablar contigo.

Como veis, ejem, no me fue difícil imaginar una noche random en un bar de rock hasta las 6.

Así que escribí un arco argumental. Con “arco argumental” me refiero a una microhistoria que forma parte del cuentojuego, una con introducción (la intro es común a todas, es el primer párrafo que lees), nudo y desenlace.

Y luego escribí otro argumental, y esta nueva microhistoria tenía una intersección con la primera microhistoria.

Y luego una tercera, que podía hacerte volver al principio si hacías las elecciones adecuadas.

Y así.

Para orientarme en la construcción de las distintas historias y la intersección de los distintos arcos, usé dos cosas: un cuaderno, para dibujar un mapa, y un excel.

Bajo estas líneas, podéis ver las secciones que tiene el cuentojuego (son los cuadrados) con anotaciones que me indican qué sucede en cada una de ellas, y hacia qué secciones puedes ir según lo que elijas en cada uno de ellos.

Creo que se entiende mejor si lo veis:

mapa libro juego

Y esto, lo combino con el Excel.

El Excel es la cosa más tonta del mundo: básicamente me sirve para tener el control de los párrafos usados y los que todavía no he usado.

Cuando llevas escritos 25 párrafos, necesitas saber dónde está cada cosa.

¿He usado el 23 o el 32? ¿Tiene sentido que desde el párrafo 3 te den a elegir si pasar al 4 o al 5? ¿No será mejor que puedas elegir entre el 34 y el 12, para que parezca mucho más anárquico todo?

Tomes la decisión que tomes, necesitas tener un control de qué has hecho y dónde lo has hecho. Aunque esta historia no es lineal, tiene que tener también una coherencia en su aparente incoherencia estructural.

excel libro juego

¿Veis los colores? Al principio estaban todos en verde y sin anotación. Cuando escribía un párrafo, lo ponía en rojo y brevemente señalaba qué sucede en ese párrafo. Además, volvía sobre el cuaderno y dibujaba ese arco de nuevo.

Y, como diría Zizek, so on, and so on, and so on. Hasta que consideré que se me estaba yendo de las manos y paré.

En total, son 30 secciones (creo) las que puedes visitar. Algunas te permiten volver atrás y otras solo van para delante.

Lo bueno es que puedes jugarlo varias veces, tomando distintas decisiones.

Paso 4. Comprobando que el librojuego funciona.

En esta fase, es ideal que contéis con ayuda. Yo tuve la suerte de que Marina y la editora, Victoria, se leyesen el cuento.

Marina lo leyó sin jugar, es decir, sentido de lectura tradicional. O sea, que se lo leyó “desordenado” según la lógica del cuentojuego, pero ¿qué conseguí con esto? Que me dijese si tenía sentido el tono general.

Victoria, sin embargo, se lo leyó jugando y esto es superimportante, porque se dio cuenta de que en uno de los párrafos me había olvidado de poner a qué nuevo párrafo tenías que ir si elegías una de las opciones.

Por supuesto, yo me lo leí una vez pero tenía ya la cabeza como un bombo y me ponía más nervioso que otra cosa rollo “ay me he equivocado ay no está bien”.

Así fue, ¡y poco más!

Ahora, ¡te toca jugarlo! A la venta el 9 de febrero, en la página de Amor de madre y en algunas librerías. Juégalo una vez, y luego vuelve a jugarlo probando otras elecciones, a ver qué pasa.

No te olvides de contarme qué te ha parecido el cuentojuegoElige tu propio sábado noche” por aquí, por Twitter o por donde sea.

¡Hop!

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