Leí autoras en 2019, aunque menos de lo que me hubiese gustado (por motivos directamente relacionados con mi persona, no diré «causas ajenas»).

En cualquier caso, os recomiendo:

Swastika Night, de Katharine Burdekin. Un clásico de las distopías feministas poco reconocido (en general y en castellano). Es del año 1937, adelantaba eventos de los años 40 y yo me lo he leído en 2019 porque es lo que hay.

No hay tierra donde enterrarme, de María Bonete. Este sí es novedad, de Episkaia, encuadrado en el género que se inventó Adri, el gótico climático. Pues eso: literatura gótica y literatura climática. Una nueva era.

El pacto, de Rocío Vega. Una historia corta de La compañía amable. Fantasía rolero-andalusí.

Un descanso para los muertos y otros relatos, de Lucy Taylor. Traducida desde hace muy poquito al castellano precisamente gracias a Sofía Barker de Pulpture, terror moderno con una gran amplitud de temáticas y malos rollos.

Cuerpos malditos, de Lucía Baskaran.

Los diarios de Matabot, I y II, de Martha Wells.

Pánikas, de Pilar Pedraza.

Cuerno quemado, de Tamara Romero.

Por lo menos tienes trabajo, de Naiara Puertas. No es «fanta», si acaso «ciencia» social, pero qué narices: también se imaginan mundos mejores a través de ensayos.