Hacía tiempo que EL ANSIA VIVA DE SABER QUÉ VA A PASAR LUEGO no me hacía parar a mitad de un libro, pasar páginas palante, llegar leer el último capítulo y, entonces sí, quedarme tranquilo sabiendo lo que se le viene encima a los personajes, y, entonces, volver al punto donde estaba. Micosis, de Enerio Dima, publicada por la Editorial Cerbero y flamante finalista de los premios Ignotus 2019, lo ha conseguido.

Pero no es esa la única virtud, sacarme de mis casillas, llegarme al sistema nervioso por un camino que no me esperaba, de esta breve novela; la crítica a ratos sutil, a ratos demoledora hacia el trabajo, el trabajo asalariado, me da ganas de imprimir mis propias copias piratas (lo siento) y repartirlas a las puertas de las universidades: no, no os vais a encontrar un mundo mejor cuando dejéis de estudiar, dejad de pensaros mejores que la señora de la limpieza. ¡Cuánta falta hace llamar a las cosas por su nombre! ¡Dejarse la vida 40 horas a la semana en una oficina no es vida! ¡Ni delante del ordenador ni empujando la fregona! ¡No es vida, para nadie!

Terrores laborales

Hay muchos ensayos publicados sobre cómo el sistema capitalista (empeorado por la crisis económica) y el trabajo asalariado afectan a la salud (tanto mental como física) de las personas. Micosis aborda este tema y algunos otros (que la prota sea una mujer separada con dos nenes es un dato importante; ojo al papelón de las fuerzas de seguridad; atención a cómo actúa la masa cuando no sabe cómo actuar) desde la ficción, desde una literatura de género, que da pánico porque es que es verdad que todo esto es un horror que nos hace nadar en ansiedad por menos de mil euros de Salario Mínimo Interprofesional.

La lista de ficciones donde el trabajo (el empleo asalariado, no el “trabajar”, porque son dos cosas diferentes) es un elemento terrorífico es larga. Un clásico del cine americano, El apartamento, ya ponía al pobre Jack Lemon en una difícil situación, echando horas extra y regalándole la vida (y su casa) a su jefe. Tiempos Modernos, unos 25 años antes, ya se había mofado de vernos trabajar en cadena poniendo sobre la mesa las contradicciones que plantea ese modelo de sociedad.

Más recientemente, y en un lugar más cercano, vimos en Los últimos días a Quim Gutiérrez y José Coronado afrontar el fin del mundo atrapados DENTRO de su oficina. ¿Qué puede haber más terrible que eso?

Micosis también nos enfrenta a una verdad como un templo: mientras todo se desmorona, es más sencillo imaginarse yendo a trabajar que dejando de ir. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser tan central en nuestras vidas el curro? Pues así es, también cuando tenemos una enfermedad mortal y mortífera, como pasa en esta la novela. No os la perdáis.