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El tute: cómo jugar y sus reglas

El tute es un curioso juego para baraja española, así como no de los más tradicionales. Se puede jugar entre dos, tres o cuatro jugadores empleando un mazo de 40 naipes. Al igual que en Escoba, también se juega por bazas.

Existen diferentes tipos de Tute, como el subastado, el gana-pierda, el pierde en medio o el cabrero. Hoy hablaremos del tute original, que tiene muchas similitudes con la Brisca.

El objetivo: ganar la mayor cantidad de rondas ya establecidas antes de iniciar el juego. Sigue leyendo y descubre cómo jugar al tute.

Valores:

  • As: 11
  • Tres: 10
  • Rey: 4
  • Caballo: 3
  • Sota: 2
  • Las demás: nada.

Cómo se juega al tute: reglas

Se reparten las barajas entre los jugadores, la última de ellas dirá cuál es el palo que será superior al resto. Como en Brisca, también se le llama triunfo o pinta.

El jugador designado para iniciar la baza, el jugador “mano”, coloca una primera baraja. La ronda continuará hacia la derecha y en ella los jugadores tienen que decidir entre las siguientes opciones:

  • Montar: colocar una carta del mismo palo que supere el valor de la inicial.
  • Asistir: lanzar un naipe del palo de salida de un valor inferior
  • Fallar: jugar un número perteneciente al palo de triunfo. Si este ya ha sido jugado, deber “pisar”, es decir, colocar un número superior.
  • Contrafallar: si no es posible asistir ni fallar, echar cualquier otra baraja.

La baza la gana aquel que tenga la carta más alta del palo de salida. O la que pertenezca al palo triunfo de mayor valor.

Tute habanero (para dos personas)

Se juega entre dos jugadores.

Al principio de cada mano sólo se reparten 8 cartas a cada jugador y la siguiente se deja boca arriba sobre el tapete con el resto del mazo encima cruzado. Esta carta será la que marque el palo de triunfo.

Tras completarse cada baza, cada jugador robará una carta del mazo, de forma que siempre tengan 8 cartas en la mano hasta que se acaben las cartas del mazo.

El juego tiene dos fases: la primera en la que se roban cartas y la segunda en la que se van gastando las que se tienen en la mano. En la 1ª fase del juego el jugador que no es mano tiene sólo obligación de asistir si el adversario hubiera comenzado con triunfo (si se tiene) pero sin obligación de montar. En la segunda, por el contrario, deben seguir las mismas reglas que para el tute por parejas.

Los cánticos se podrán efectuar en cualquier momento del juego, siempre y cuando se hagan inmediatamente despues de haber hecho baza y teniendo las cartas necesarias para ello.

No se puede de cantar Tute.

Cuando un jugador tiene en la mano el siete del palo de triunfo, podrá cambiarlo por la carta que pinte si ésta fuera una carta de valor (As, Tres, Rey, Caballo o Sota). Este cambio podrá hacerse justo tras haber ganado una baza y antes de proceder a robar la carta correspondiente del mazo. Este mismo cambio, y con las mismas reglas y limitaciones, podrán hacerlo los jugadores si tuvieran en su poder un dos y quisieran cambiarlo por la carta que marque el triunfo si ésta fuera una carta sin valor (Cuatro, Cinco, Seis o Siete).

La mano la gana el jugador que pase de 100 tantos. Si ambos superaran esta cantidad, gana el que alcanzara la mayor cantidad. Si ninguno alcanzara esta cantidad, se juega una mano más (llamada mano de vuelta) cuyos tantos se sumarán a la anterior.

No es preciso que en la mano de vuelta sean jugadas todas las cartas, sino que el ganador de cada baza tiene la opción de anunciar que ha alcanzado los 101 puntos, dándola así por finalizada. Si efectivamente, sumando los puntos de la mano anterior, alcanza los 101 puntos, la mano es suya; en caso contrario, será para el oponente.

Los jugadores pueden hacer capote, en cuyo caso no se tiene en cuenta el tanteo y quien lo consigue gana la mano. Hacer capote es ganar las últimas 8 bazas de una mano. Quien quiera hacer capote tendrá que advertir su intención antes de ganar la 1ª de esas últimas 8 bazas. Si tras haberlo avisado, no consiguiera hacerlo, será el adversario quien gane la mano.

Aprende a jugar a otros juegos de cartas

Los 15 libros de 2018 en Fantaciencia

No sé si son los 15 mejores libros de 2018 pero sí los 15 libros que me he leído este año que he dicho “oye pues este a ver si te lo miras que a mí me ha molado” fantacientíficamente.

Hay de todo, pero todo bueno.

 

1. El amante germano, de Pilar Pedraza.

Brujas, gladiadoras y amantes hechos de cera. Te gustará si te gusta la fantasía, la Antigua Roma y el humor negro.

2. Horizonte Rojo, de Rocío Vega.

Como ser freelance hoy, pero con escopeta y en nave espacial. Te gustará si te gustó Apocalypse Nyx.

3. La compañía amable, de Rocío Vega.

La ya clásica fantasía rolero-andalusí. Te gustaría si te gustan los dragones, las mazmorras y el queerismo. Reseña en Fantaciencia.

4. La noche del vacío, de Antonio Sancho Villar.

Ucronía carlista con mechas e invocaciones varias. Te gustará si te gusta estirar la historia de España y los mitos de Cthulhu.

5. La ladrona de tomates, de Ursula Vernon.

No enfadar a las abuelas, sobre todo si saben magia. Reseña en fantaciencia.

6. Micosis, de Enerio Dima.

El capitalismo mata y nos convierte en zombis. Da miedo porque es de miedo y porque es muy real.

7. Atena telurian y la combustión espontánea, de Tamara Romero.

Cada historia de Tamara Romero, una alegría.

8. Al final siempre ganan los monstruos, de Juarma López.

Feísmo y farlopa.

9. El informe Monteverde, de Lola Robles.

Filólogas por el cosmos. Para leérselo a alguien en voz alta. Reseña en Fantaciencia.

10. Gamusinos, de Raquel Froilán.

Hacer bromas que luego resulta que son verdad, y son mortales, nunca fue tan divertido. Reseña en Fantaciencia.

11. Matriarcadia, de Charlotte Perkins Gilman.

Un clásico de la utopía feminista. Para completistas y para saber de dónde viene todo esto.

12. La balada de Tom el Negro, de Victor LaValle.

Mitos de Cthulhu antirracistas con su poquito de guitarreo sureño.

13. Agua en los pulmones, de Kelly Robson, Lucy Taylor y Ruthanna Emrys

Tres historias, tres. Gotiqueo, larga vida a la nueva carne y Cthulhu visto desde una novedosa perspectiva. Si no te gusta uno, te puedes ir al siguiente.

14. Apocalypse Nyx, de Kameron Hurley.

Como ser freelance hoy, pero con escopeta y en nave espacial. Te gustará si te gustó Horizonte Rojo.

15. Estío, VVAA

Ficción climática de bastante bajona para un presente que tiene los días contados.

Bis: Andros, de Eleazar Herrera.

Minihistorietita de ciencia ficción cuqui de gratis en Lektu. Para abrir boca.

La ladrona de tomates, de Ursula Vernon

la ladrona de tomates ursula vernonSabes que estás leyendo el libro correcto cuando una abuela armada que planta tomates en el desierto dice que no descarta el asesinato si se encuentra con quien se los está robando.

La editorial Cerbero ha lanzado la novela ganadora del premio Hugo 2017 a Mejor Novela Corta, traducida por Arrate Hidalgo, una historia pequeñita con un montón de elementos estimulantes, nada de infodumps y todo sugerencias y sugestión. Como la cabina del Doctor Who, cuando lo abres, el interior es más grande de lo que parecía.

Desiertos inconmensurables, dioses-tren, ferrosacerdotes, la realidad doblada y vuelta a doblar, y magia, mucha magia, conforman el mundo donde vive plácidamente la abuela Harken, plantadora de tomates. ¿Quién osaría robar los frutos de su sudor a una apacible ancianita? Alguien que no conociese su poder ni hasta dónde es capaz de llegar, está claro.

Pensé mucho en esta canción mientras leía:

Sobre la autora Ursula Vernon

Ursula Vernon (nacida en 1977 en Carolina del Norte, Estados Unidos) es una polifacética autora y artista, escritora de series para público infantil y juvenil así como autora de novelas para adultos y webcomiquera. También es ilustradora.

Puedes leer The Tomato Thef en inglés en este enlace o comprarlo en castellano en la web de la Editorial Cerbero.

Películas de brujas (y magos, y hechicería, y akelarres…)

Todas las películas de brujas que te puedas imaginar. Historias de hechicería, aquelarres y ocultismo, desde las más modernas hasta las clásicas.

Cine con hechiceras como protagonistas absolutas o como secundarias de la trama. Filmes de brujería donde son buenas, donde son malas… o donde son ellas mismas, independientemente de lo que nos parezca a nosotros moralmente.

[Aviso para acólitas] ¡Ojo! Las películas que proponemos en este artículo no son para niños. Bueno, algunas sí, porque los mayores podemos disfrutar también del cine familiar, pero encontrarás películas de terror no recomendadas para menores de 18 años. Cuidadín 😉 

Ahora que hemos hecho el aviso, adéntrate en la lista, que quiere ser la más extensa (estamos trabajando en ello), de películas de brujas en castellano o en otro idoma de la red. ¡Si falta alguna, déjanos un comentario!

Cine de brujas y hechicería

The Craft

(Jóvenes y brujas, Andrew Fleming. 1996)

Son brujas y son jóvenes, una historia de amistad y competición. Un clásico del cine adolescente, materia prima para luego jugar a Vampiro: La Mascarada. ¡Y sale Assumpta Serna!

THE VVITCH

(La bruja, Robert Eggers. 2015)

Actuaciones de diez, atmósfera opresiva y fotografía que te mete hasta el fondo en una historia de brujas a la antigua usanza.

All Cheerleaders Die

(Todas las animadoras mueren, Lucky McKee. 2018)

Brujas modernas: ¡una gótica wiccana! Divertidísima y con su puntito gore, aunque la historia que cuenta de violencia hacia las mujeres sea, en el fondo, muy dura. Satisfactoria (mejor que la veas).

Jennifer’s Body

(El cuerpo de Jennifer, Karyn Kusama. 2009)

Nadie mejor que Megan Fox para interpretar esta película. Merece la pena por verla en otro registro. Gran película.

Hocus Pocus

(El retorno de las brujas, Kenny Ortega. 1993)

Un clásico del cine familiar de brujas. Tres moiras muy, muy divertidas. Si eres peque te puede dar un poco de susto, pero la vas a disfrutar. Si eres mayor la disfrutas al 150%.

Más películas de brujas

  • Prácticamente magia (1998)
  • El proyecto de la bruja de Blair (1999)
  • The Lords of Salem (2012)
  • La bruja (2016)
  • La maldición de las brujas (1990)
  • Las brujas de Eastwick (1987)
  • Suspiria (1977)
  • Arde, bruja, arde (1962)
  • Witchfinder General (1968)
  • Las brujas de Zugarramurdi (2013)
  • Maléfica (2014)
  • El Mago de Oz (1939)
  • La bruja de Blair (1999)
  • Häxan: La brujería a través de los tiempos (1922)
  • Blancanieves y los siete enanitos (1937)
  • La estación de la bruja (1973)

Heavy metal en pie por el clima. Música extrema y cambio climático

Canción: Guerrero del arcoiris
Banda: Rata Blanca
Disco: Guerrero del arcoiris (1991)

Una de las bandas más conocidas de heavy metal argentino, Rata Blanca, cantaba en 1991 a la acción, a ponerse en pie y gritar, a luchar por la Tierra porque solo tenemos esta y ¿dónde si no van a vivir nuestros hijos? ¡Ayúdanos a cuidar el medio ambiente, por el poder del metal!

Letra:
Sufriendo nuestra inconsciencia
Tal vez pueda morir
La tierra hoy se desangra
Qué harás sin su existir.

Ayúdame, tu ser también
Es de este mundo
Tus hijos no podrán vivir
Entre el dolor.

Peleemos contra los tontos
Que harán nuestro final
La vida la da esta tierra
No hay otro lugar.

Ayúdame, tu ser también
Es de este mundo.
Tus hijos no podrán vivir
Entre el dolor.

Guerrero sólo tu puedes
Ganar con la verdad.
Luchemos por los que vienen
Por ver felicidad.

Ayúdame, tu ser también
Es de este mundo
Tus hijos no podrán vivir
Entre el dolor

Canción: When The Sun Turns Red
Banda: Kreator
Disco: Coma of Souls (1990)

En un tono absolutamente deprimente y oscuro, la banda Kreator se marcó este Whe The Sun Turns Red donde “los culpables morirán con los inocentes cuando el sol se vuelva rojo”.

Letra:
Savage heat is searing
Global warming has begun
Mother earth is reeling
No protection from the sun

Forest fires are raging
While the rivers turn to ice
Foolish man creating
Mother nature’s cruel demise

Hailstorms, tornadoes
Cold spells, untimely frosts
Heat waves and blizzards
Global death’s the cost
Face the end of time

As we plunge headlong towards the day
Can’t deny the signs
When the sun burns red
The earth will turn
From blue to gray

Winter turns to summer
Then the seasons disappear
No one needs a prophet
To explain what’s all too clear

Oceans overflowing
Islands drowning everywhere
Leaders wouldn’t admit it
Now they’re crying in despair

Hailstorms, tornadoes
Cold spells, untimely frosts
Heat waves and blizzards
Global death’s the cost
Face the end of time

As we plunge headlong towards the day
Can’t deny the signs
When the sun burns red
The earth will turn
From blue to gray

Now rain shall wash away sad remains of man
Cities once so proud will crumble in sand
Buildings collapse when all is done and said
The guilty ones will die with the innocent
When the sun burns red

El cinquillo

El cinquillo es un juego de cartas en el cuál se usa la baraja española. Se puede jugar de dos a cuatro jugadores.

¿Cómo se juega al Cinquillo? Reglas:

Sigue estos pasos para echar una partida al cinquillo.

Reparto de cartas según jugadores

El reparto de cartas depende del número de jugadores:

  • 2 y 3 jugadores: pueden elegir el límite a repartir, de 10 a 15 cartas. Las restantes quedaran en el pozo, boca abajo para robar.
  • 4 jugadores: se reparten todas las cartas del mazo, es decir, 10 cartas a cada jugador.
  • 5 jugadores: se reparten 8 cartas a cada jugador.
  • 6 jugadores: se reparten 6 cartas a cada jugador, quedando 4 cartas en el pozo.

Una vez repartidas las cartas, el jugador que sale es el que tenga el 5 de oros, el siguiente será el jugador de la derecha del que salió primero.

Este segundo jugador tendrá que poner en la mesa otro 5 o una carta de oros ascendente o descendente al 5 de oros.

Quién gana la ronda en el cinquillo

En cada turno:

  • Se tira una carta del mismo palo, siguiendo la escalera más alta o más baja que las cartas que hay sobre la mesa.
  • Se tira un “5” de otro palo.
  • Se pasa el turno en caso de que no pueda tirar o robar del pozo si lo hubiera.

Si un jugador puede poner varias cartas deberá elegir la que más le convenga para ganar el juego.

Si un jugador no tiene ninguna carta para tirar tiene que pasar el turno.
Gana la ronda el primer jugador que se quede sin cartas.

El jugador que gane la ronda consigue 5 puntos más un punto por cada carta que le queden a sus compañeros.

Vídeo: cómo jugar al cinquillo

Cinquillo Cabrón

El cinquillo cabrón es una variante del cinquillo. La diferencia es que no es necesario colocar cartas consecutivas sobre la mesa: basta con que sean del mismo palo.

Además, colocar una carta más alta o más baja de la correspondiente bloquea la posibilidad de poner todas las que irían en las posiciones intermedias.

Gana la ronda el jugador que se quede sin cartas (en este caso, sumará 5 puntos más 1 punto por cada carta que no han tirado los oponentes) o el que consiga tener la menor cantidad de cartas una vez que sea imposible continuar jugando porque todas las columnas están “cerradas” (en este caso, sumará 1 punto por carta que le queda en mano a los demás jugadores).

En caso de empate el puntaje se reparte entre los jugadores. Gana al cinquillo cabrón el jugador que alcanza la cantidad de puntos elegida en las opciones de juego.

Otros juegos de cartas:

“—Todos ustedes, bots”. ¿Tecnooptimismo? ¡No, gracias!

Uno de mis relatos favoritos del escritor polaco de ciencia ficción Stanisław Lem es ese en el que encargan a Ijon Tichy descubrir qué ha pasado con un computador superavanzado: se ha rebelado contra sus creadores, fundando un planeta exclusivamente habitado por robots. Robots que, por supuesto, son hostiles hacia la humanidad.

La gracia está en que cuando Tichy llega al planeta, y después de varias peripecias, descubre que los robots que habitan dicho planeta son, en realidad, humanos que han ido ocultándose del computador disfrazándose de robots para evitar represalias. En su afán de pasar desapercibidos, son terriblemente beligerantes contra los seres humanos, más papistas que el papa eléctrico. Al final, por supuesto, se descubre que el tiránico ordenador antihumanos original es, desde el principio… un humano.

El cuento es muy divertido y tiene mucha más punta que sacar que este escueto resumen, pero me quedo con esa parte porque pienso mucho en ello cada vez que leo o escucho cosas sobre “algoritmos” o “bots”, esos entes casi abstractos, “cosas”, que protagonizan titulares día sí y día también: los algoritmos nos van a quitar el trabajo, los algoritmos hacen que los niños vean vídeos nazis en Youtube, el partido político españolísimo Ciudadanos tiene un ejército de bots en Twitter para que parezca que son más de los que realmente son

¡El pan nuestro de cada día!

Este texto que estás leyendo bien podría tratar sobre que hay que pedir cuentas no a los bots y algoritmos sino, como en el cuento, a quienes están detrás de ellos, a quienes los han creado y a quienes se ocultan tras fórmulas matemáticas para no asumir consecuencias de sus actos.

Pero va a tratar sobre otra cosa.

Pesca de arrastre con redes sociales

No seré yo quien diga que los chavales de ahora es que están tontos con tanta pantallita, pero tampoco voy a dejar de decir, todo lo alto que pueda, que las redes sociales están desarrolladas para que nos resulten adictivas y, en consecuencia, tienen grandes probabilidades de machacarnos la salud y lo que no es la salud.

Si quieres fuentes sobre esto, tienes todas las que quieras.

Por supuesto, las redes sociales también han ayudado a gente.  Es innegable: grandes iniciativas han surgido de ellas, se han salvado vidas, y miles y miles de personas con dificultades para establecer relaciones han logrado hacerlo gracias a usar Twitter o Facebook para unirse con otras a miles de kilómetros.

Podríamos describirlas como la forma avanzada (o sea, posterior en el tiempo) de las relaciones epistolares. ¿Por qué no? Sin embargo, todas esas repercusiones positivas son daños colaterales. “Bugs”, por así decir. Las redes sociales pueden ser estupendas, pero la idea que manejan a día de hoy los desarrolladores y altos cargos, últimos responsables, de las redes sociales más exitosas no es esa. No quiere crear herramientas para ayudarnos, aunque todo su marketing y relaciones públicas se basen en esa premisa; lo que buscan ahora mismo es que pasemos el máximo tiempo en sus aplicaciones, para que así hagamos click en los anuncios.

Que hagamos click. En los anuncios.

Click.

En los anuncios.

Click.

En anuncios.

No hace falta trabajar en una agencia de marketing, que también, para darse cuenta de la invasión de anuncios y propaganda en cualquier red de mínimo éxito. Además, como con los medios de comunicación, parece que usamos diferentes apps pero, al final, todas pertenecen a las mismas (pocas) personas.

“Estamos construyendo una distopía a base de intentar que la gente haga click en anuncios” – Zeynep Tufekci

Las implicaciones que tienen estos “modelo de negocio”, como lo llaman ellos, son muchas. El vídeo que incrusto aquí es perfecto para explicar una de ellas. Si tenéis tiempo, os recomiendo verlo y leer a esta pensadora.

Si no tenéis tiempo, nos podemos quedar con el primer comentario que le han dejado: “People wonder why the political environment has been so polarized recently. It’s just a result of our online business models. Business is now the enemy of mankind, for it may bring upon our demise”.

La gente se pregunta por qué el ambiente político se ha polarizado tanto en los últimos tiempos. Es, simplemente, el resultado de nuestros modelos de negocio online. Los negocios son el enemigo de la humanidad ahora, porque pueden traer nuestra perdición

-SirMikeys en Youtube

Efectivamente, SirMikeys, pero yo aún diría más: no son “los negocios”, o por lo menos no son tan solo los negocios. Hacía referencia al principio de este artículo al ejército de bots de cierto partido político que juega a la polarización aunque luego dicen que no son ni de izquierdas ni de derechas, sino de C’sentro (comercial).

Seres humanos del mundo, ¡uníos!

¡Vaya panorama!

Para el común de los mortales, combatir en igualdad de condiciones esta Guerra de los Clones es una quimera. Como a Ijon Tichy, se nos plantea un problema a todas luces desconcertante, con todas esas cosas incomprensibles operando ante nosotros sin que siquiera podamos comprender su naturaleza.

Y nos da ansiedad, o la apatía sustituye cualquier tipo de iniciativa, porque “no se puede hacer nada”, “todo está perdido”. Como si los agentes del mal no fuesen también humanos (con un flujo de pasta y poder mucho mayor que el nuestro, pero humanos).

Es absolutamente imposible conseguir la financiación que tiene un partido político de extremo C’sentro o jugar a “ganarle a Google” cuando Google cambia a placer y sin previo aviso las fórmulas que hacen que posicione y me recomiende vídeos de voces antifeministas porque he estado viendo vídeos de Anita Sarkeesian.

Además, el feed de Twitter o Facebook al que estamos enganchados no ayuda nada: las plataformas premian el salseo. ¿Piensas que se puede evitar que la gente cite tuits socarronamente? ¿Podremos tener debates sosegados algún día? ¡Claro que sí! ¡Ojalá nos escuchasen! ¡Twitter debería dar marcha atrás y desactivar esa funcionalidad que lo único que consigue es exponer a quien dice loque sea! Pero seguramente se habrán dado cuenta de que genera engagement, así no lo hará. Hale, a ver solo malísimas noticias, flames y al brasas de “Arden las redes” opinar sobre cualquier cosa, que es lo que da RTs y “genera conversación”. ¡Lo siento!

No os voy a decir que hay qué es lo que hay que dejar de hacer o qué es lo que hay que hacer, pero sí me gustaría señalar que hay otros mundos pero están ahí fuera, y os aseguro que Ijon Tichy no se convirtió en un robot para derrotar a los robots. En realidad, estas casi 2.000 palabras no las estoy escribiendo para ti, que me lees, sino primero para mí, porque necesito ponerme un poco en orden algunas ideas y, luego, si ves que algo te cuadra, entonces sí, es para ti.

Obviamente, las redes sociales sirven para cosas. Distintas cosas. También hay otra serie de cosas que sirven para otras cosas y no tienen lógica de tragaperras, ni están llenas de bots Ciudadaners.

Se me ocurren, por ejemplo:

  • Cuando hay un deshaucio y la PAH lo anuncia por redes sociales, en lugar de hacer RT (o además de) puedo pasarme a echar una mano.
  • Lo más probable es que no puedas hacerlo porque tengo que trabajar y los deshaucios pillan lejos, pero no pasa nada, la PAH o el Sindicato de Inquilinas quedan también por las tardes y puedo ir a echar una mano con lo que necesiten.
  • A lo mejor no tengo ni idea de tema de vivienda y (todavía) no me afecta, pero no pasa nada: cuando hay festivales como el AnsibleFest, que están marcando la tendencia,  voy a disfrutar de ellos.
  • Si el AnsibleFest me ha pillado muy lejos de Bilbao, no pasa nada: puedo hablar de ello a mis allegados, sobre todo aquellos que no sabían que existen los festivales feministas de ciencia ficción. ¡Así doy a conocer espacios nuevos, donde pensar de forma diferente!
  • A lo mejor no me gusta la ciencia ficción pero sí otro tipo de lecturas. Pruebo a apoyar a autoras emergentes y autoras consolidadas comprando sus libros en lugar de seguir apostando por los mismos autores de siempre.
  • Tampoco hace falta leer si no quiero, o no me gusta. Dejemos de lado la cultura: a lo mejor vale con que vaya a alguna manifestación que crea importante, por ejemplo por la sanidad o la escuela pública, o la manifestación feminista del 8 de marzo, o ahora que lo tenemos cada vez más presente, contra el cambio climático.
  • Si no quiero o no puedo hacer eso, siempre puedo ir a votar, que es una cosa que no suele suponer un gran esfuerzo. Hay partidos ahí fuera que no son de ultra derecha, y no va a ser mala cosa que un partido de ultraderecha quede fuera del Parlamento.
  • Si no tengo edad o no creo en la democracia vía voto-cada-cuatro-años, no pasa nada: votar es una cosa que se hace un par de veces cada 4 ó 5 años. Puedo apuntarme a alguna asociación de vecinos en el barrio y ayudar a la gente joven y a la gente mayor que vive junto a mí.
  • Hay muchas iniciativas estilo Asociaciones Vecinales. ¡Me informo y hago de mi barrio un sitio mejor!
  • A lo mejor socializar se me hace bola, y es comprensible. Siempre puedo ir a casa de tus padres de vez en cuando y conversar con ellos de los temas que les preocupan, para que su única fuente de información sobre qué pasa en el mundo no sea la Cope o La Sexta.
  • ¿Paso mucho tiempo en el trabajo? ¿He pensado en hablar con mis compis y ver cómo podemos tratar de mejorar nuestras condiciones? ¡Se ha conseguido muchas veces antes! ¡Por qué no intentarlo!
  • En ese sentido, los Sindicatos (CNT, CCOO…) son clave para mejorar las condiciones laborales y cohesionar a los curritos. Si tienes un sindicato que apoye a tu sector, habla con ellos.
  • Sigo usando redes sociales, ¡por supuesto! Sirven para unir, y lo que ha unido Internet que no lo separe un post random (en el mismo internet).
  • Tampoco hace falta que haga nada activamente todo el rato, pero si veo que alguien es racista en el metro, podría llamarle la atención. Un mínimo, ¿verdad?
  • Si eso me parece arriesgado, seguro que se me ocurre alguna forma de hacer que el mundo sea un poquito menos malo de lo que es ahora mismo para todo el mundo.
  • Y una cosa que me ayuda mucho: siempre miro a ver, porque hay mucha gente intentando hacer cosas buenas, y eso me pone de buen humor.

Si te fijas, casi todas las propuestas anteriores tienen que ver con relacionarnos activamente, de un modo o de otro, con la gente de nuestro alrededor; de hacer piña y tirar palante, de ayudar aquí y allá, de volver a algunas cosas básicas que a veces se olvidan, cosas que no pueden hacer los bots, ni los algoritmos, porque ni los bots ni los algoritmos nos van a salvar (¿Tecnooptimismo? ¡No, gracias!), pero, con un poco de suerte, tampoco serán quienes nos condenen.

Redes sociales públicas: una propuesta

No quiero dejarme por el camino una idea para darle la vuelta al funcionamiento de las redes sociales actualmente: la creación de redes sociales públicas, que no pertenezcan a una empresa sino de una Administración pública y que, por lo tanto, no dependan de lógicas de mercado.

Si tenemos teles pública, ¿por qué no redes sociales públicas? No tendrían por qué tener publicidad porque su modelo de negocio no sería ese, y por lo tanto no minarían nuestros datos para luego vendérselo a publicistas. Como no necesitan vender que tiene millones de impresiones por segundo para convencer a las empresas de que deben publicitarse en ellas, se acaba la necesidad de generar ‘engagement’ a base de flames e indignación.

¿Suena bien? A mí, de lujo.

En realidad, también puedo no hacer absolutamente nada de lo anterior. Al fin y al cabo, ¿qué impacto tienen las decisiones y acciones personales individuales? Ante esta pregunta, solo me queda recordar a un chaval joven, que estaba empezando: Frodo Bolsón (y Gollum, claro), que era el más insignificante de todos y sin embargo el camino que recorrió fue decisivo… pero no lo recorrió solo, sino con ayuda de sus amigos.

Pinto mal, pero pinto: ser un wargamer mediocre hoy

Mi amigo el Ollero me regaló por mi cumpleaños una miniatura muy curiosa: la bárbara cazadora de hombres de Avatars of War esculpida por Felix Painagua.

Es esta:

manhunter cazadora de hombres avatars of war

La verdad es que no sé muy bien qué criterio utiliza el Ollero para traerme según qué miniaturas, pero yo creo que, si fuese un diagrama de Venn, se encontraría justo en “las miniaturas que le gustan al Ollero” + “Las miniaturas que el Ollero cree que me pueden gustar“.

La verdad es que el tío acierta.

La Cazadora de hombres me parece, en verdad, una miniatura muy buena. Me encanta el pelo y la expresión de la cara, y las dos hachas son un toque interesante. Como es una mini a escala “heroica” (o sea, que algunas partes no están a proporcionads, para que resalten más) precisamente el cabezón y las hachazas son lo que más destaca, junto con la capa. Me parece un acierto porque evita así el escultor una sonrojante sexualización totalmente innecesaria.

Es cierto que no lleva lo que conocemos por “armadura funcional”, pero la verdad es que no veo yo a la Cazadora de hombres yendo de frente contra dos o tres lanceros, sino más bien esperando el momento adecuado para emboscar, valiéndose del factor sorpresa para alojar sus hachas en cráneos desprevenidos.

Estos son mis avances con ella:

cazadora de hombres 1 cazadora de hombres 2

Además de no saber pintar, tampoco sé tirar fotos.

Ye lo que hay.

Pinto mal, pero pinto: una especie de manifiesto

En realidad, cuando digo que pinto “mal” sé que solo tiene sentido si se me compara con alguien que pinte mejor que yo.

Cuando estoy solo en mi habitación dándole a los pinceles, pinto. Ni bien, ni mal. Pinto.

Me gusta pintar. Me lo paso bien. Es divertido. Me resulta divertido. Me hace liberar humores de felicidad.

Me ayuda a olvidarme de que paso 8 horas al día mirando al ordenador intentando que otra gente gane más dinero del que ya está ganando.

Me resulta relajante. Cuando estoy muy estresado, meterme en una red social a ver qué mierda ha dicho el tontobaba de turno me hace más bien mal. Me hace pupa. Pero intentar que mi Cazadora de hombres (todavía no tiene nombre, pero me inclino por alguno de inspiración íbera rollo Hilmice, que fue una princesa de Oretania, actual La Mancha) cobre un poquito de vida, imaginar aventuras fantásticas en las que hace todo lo que yo no puedo hacer.

Solo puedo saber que pinto “mal” si alguien pinta “bien”, y para que alguien pinte “bien” tenemos que tener por lo menos una noción medianamente objetiva de qué es “bien” para poder decidir si algo cumple o no con los parámetros que hacen que eso esté, efectivamente, “bien”.

Diría que tenemos derecho a ser mediocres, pero la verdad es que se me queda un poco corto. ¡Claro que tenemos derecho a ser mediocres con nuestros hobbies! Pero si es un hobby, me animo a decir, es imposible ser mediocre, igual que es imposible ser genial. Si es un hobby, no puedes ser #number1 ni farolillo rojo, porque no es una competición, y jamás lo será.

Las aficiones tienen valor en sí mismas, y aunque algunas aficiones pueden ser competitivas, en realidad están, al menos en origen, fuera de esa lógica. Nadie pinta mejor que yo si no me dejo arrastrar a una odiosa comparación, me arrastren desde fuera o me arrastre yo mismo.

Así que pinto y me lo paso de lujo, y la verdad es que me gustaría que no se me mezclasen los colores todo el rato, y saber dar luces para resaltar ciertas partes de los muñecos, pero eso es algo que todavía no he conseguido.

Cuando lo consiga, seguramente no se enterará nadie.

 

Augurio

La augur Noctiluca, que se había arrancado los ojos y los había arrojado al lago para ver con mayor claridad, despertó aquella madrugada sobresaltada por los vigorosos golpes con los que llamaban a su puerta.

Se sentó a los pies de la cama, bostezó y tanteó hasta encontrar el tabaco que había liado, previsora, la noche anterior. No le había dado tiempo a colgárselo de los labios cuando volvieron a reclamarla a trompazos. Una voz amortiguada se coló en la casita.

—La Dama os requiere tan pronto como sea posible. Necesita de vuestra visión.

Prendió el cigarro. Con la primera calada, columbró un asunto grave. Habrían esperado a que amaneciese si no lo fuese.

—¿Qué es lo que pasa?

—La Dama desea tener en cuenta vuestra pespectiva. Desconoce la naturaleza de cierto acontecimiento, acaso buen o mal augurio.

Silencio, otra calada y de nuevo desde el exterior:

—Hay tormenta en el páramo, y el viento sopla en nuestra dirección.

La bruja exhaló, el misterio resuelto.

—Mal augurio, pues.

“Hopepunk”: un enfoque optimista para la fantasía y la ciencia ficción

 

¿Hasta el gorro de “fantasía oscura”? ¿De personajes castigados más bajoneros que una película de Michael Haneke? ¿De violencia sin ton ni son, de personajes abusados y maltratados porque sí? ¿Del grimdark? ¡Oh, pues debes saberlo! ¡Mucha gente está como tú!

Así que hoy hablamos de lo contrario: del Hopepunk.

Y me dirás: eso qué es lo que es.

¿Qué es el hopepunk?

Bien, no es fácil dar una definición de hopepunk, pero por intentarlo que no quede:

El hopepunk es una manera, una intención, un enfoque a la hora de contar historias que se caracterizan por ser optimistas, positivas y llenas de fuerza y energía.

O sea: no es un género literario, exactamente, es otra cosa: un estilo contrapuesto al grimdark (el grimdark, como ya sabes, son aquellas historias en las que parece que Vamos A Morir Todos, como lo que podemos ver en Black Mirror, por ejemplo. Grim significa “crudo, desalentador” y dark significa “oscuro”, así que imagínate. Warhammer 40K tiene la culpa).

Así, bajo la etiqueta hopepunk encontramos historias de ciencia ficción o fantasía principalmente,  cuyo tono general evoca la esperanza en momentos difíciles, en respuesta a todas aquellas historias donde parece que todo está perdido.

¿Cómo, dónde y cuándo surge el hopepunk?

Se trata de un concepto acuñado en Tumblr por la autora Alexandra Rowland

Citemos a las fuentes originales:

Hopepunk says that genuinely and sincerely caring about something, anything, requires bravery and strength. Hopepunk isn’t ever about submission or acceptance: It’s about standing up and fighting for what you believe in. It’s about standing up for other people. It’s about DEMANDING a better, kinder world, and truly believing that we can get there if we care about each other as hard as we possibly can, with every drop of power in our little hearts.

Going to political protests is hopepunk. Calling your senators is hopepunk. But crying is also hopepunk, because crying means you still have feelings, and feelings are how you know you’re alive. The 1% doesn’t want you to have feelings, they just want you to feel resigned. Feeling resigned is not hopepunk.

En román paladín: “el hopepunk dice que preocuparse genuina y sinceramente por algo, por lo que sea, necesita valentía y fuerza. El hopepunk no va de sumisión o aceptación, sino de enferntarse y luchar por algo en lo que crees.

Ir a una manifestación es hopepunk, y llorar puede ser hopepunk porque eso quiere decir que tienes sentimientos. El 1% no quiere que tengamos sentimientos, solo que nos sintamos resignados. La resignación no es hopepunk”.

O sea, que en contraposición con esas historias donde TODO LO QUE PASA ES MALO y los personajes son malos, oscuros, siniestros porque “no les queda otra”, hay otras historias donde los personajes deciden intentar dar lo mejor de sí mismos, a pesar de que todo sea una bosta.

Más o menos por ahí va la cosa.

Más definiciones, en este caso de las autoras Rocío Vega y Laura Morán:

Obviamente, el debate está vivo y querer encorsetarlo no va a poder con él, así que más os vale decidir si pensáis que en si hay algo más que guerra en el lejano futuro… o no.

¿Hay un listado de relatos o películas hopepunk?

Como este estilo o subgénero está todavía en pañales, es difícil hablar de un canon hopepunk, pero tal vez pronto podamos mostraros aquí una lista de ficciones positivas y optimistas.

Por lo pronto, sabemos que se hizo un pequeño concurso llamado Nido de relatos I: Hopepunk.

Las ganadoras fueron:

1º premio: “Caída” de MJ Ceruti.

2º premio: “Invisibles” de Laura Morán Iglesias.

3º premio: “Ascensión a la Luna en Magicalea” de Eduardo Norte.

Mención de honor: “Trasplante” de David Pierre.

Referencias

En castellano

En el blog de Laura Morán Iglesias: https://lauramoraniglesias.com/2017/09/07/hopepunk-de-que-va-este-genero-y-por-que-es-tan-interesante/

En inglés

El post original del que hemos hablado antes: http://ariaste.tumblr.com/post/163697878524/ariaste-ariaste-the-opposite-of-grimdark-is

Haciendo una lista de relatos hopepunk: https://forum.rpg.net/showthread.php?815384-Building-a-list-of-quot-HopePunk-quot-storytelling

hopepunk

¿Has escrito una historia de fantasía optimista que crees que puede caber dentro del concepto de “hopepunk”? ¡Háznoslo saber! Deja un comentario en este post y le echaremos un vistazo. Si creemos que nos cuadra dentro de lo que entendemos que es este “subgénero”, lo añadiremos a la lista de historias hopepunk.

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