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Ideas anticapitalistas para tus historias (o partidas)

Para construir un mundo mejor, primero hay que imaginarlo. Lejos de blackmirrores, hoy os propongo, con ayuda de mis amigas, ideas para historias o partidas o ambientaciones o lo que queráis en las que nos salimos un poquito de la lógica capitalista. Hay otros mundos, están en este y hay que pensarlos.

1. Un mundo sin empleo (pero trabajando de otra forma)

Pasamos un porcentaje brutal de tiempo en el tajo y pensando en el tajo. ¿Y si no lo hiciésemos?

Podría haber un mundo donde nadie tiene que tener “una carrera”, así que seguramente trabajaríamos pero no para un jefe que se lleva una parte de lo que generamos, sino para ti y para quienes están a nuestro alrededor.

No creo que estuviésemos ultraespecializados, sino que podríamos trabajar en varias cosas a la vez cuando sean necesarias. Si toca cuidar nenes se cuidan nenes y si toca hacer labores de carpintería se saca el martillo: solo trabajos ÚTILES.

Entonces, claro, si no pasamos 8 horas trabajando + 1 de comer + 1 de ir y volver al trabajo… ¡tendríamos mucho más tiempo para vivir de otro modo!

2. Un mundo donde todo el mundo tenga casa pero no vivamos aisladamente

Vivir en comunidad no implica abandonar la intimidad personal pero a lo mejor sí supone tener que subir a la azotea a regar el jardín del edificio con tu vecina la chunga.

Habría relaciones de proximidad y no tanto de afinidad. Habría que entenderse con gente que no nos cae bien porque compartimos placas solares o sótano donde pasar fresquitamente el verano.

Como los coches contaminan muchísimo, habría menos, puede que ninguno. No, ni eléctricos ni autónomos: más trenes y buses, eso sí. A tope con las bicis. Más espacio para peatones y menos para automóviles individuales.

Ojo a lo que suma Gatasombra:

¿Chalets? Bueno, pero si se han reducido los coches ya mola menos vivir allí, solitariamente. O a lo mejor es justo lo contrario: se han abandonado los centro de las ciudades, todos de asfalto, para irnos afuera. Si nos hemos ido afuera, ¿hay tiendas de barrio de nuevo?

3. Votar una vez cada cuatro años no es Democracia

Un mundo donde la organización jerarquizada solo se dé cuando sea necesario, por ejemplo en lo más crudo del verano, y es electa por toda la comunidad, como en los viejos tiempos de reunirse bajo el árbol de concejo. El resto del año autogestión colectiva.

A lo mejor no, a lo mejor hay un Estado fuerte que garantice lo público… pero si no hay Estado, tampoco habría policía y eso podría molar un montón.

Coda

Almudena Hernando desgranando la fantasía de la individualidad da muchas ideas.

Y ahora, ¿qué?

¿Se te ocurren más ideas? ¡Deja un comentario!

Imagen de winterseitler en Pixabay

Sensitivity Readers o “Lectores sensibles/de sensibilidad”: qué son y por qué importan

Los lectores sensibles / de sensibilidad o sensitivity readers son la figura, dentro del sector editorial (sea lo que sea eso, ya sabéis), que se encarga de asesorar a las autoras y autores cuando escriben sobre temas que se escapan a su experiencia, especialmente en temas relacionados con las identidades (de género, culturales, sexuales, la “diversidad”, vaya…).

Por ejemplo: una autora murciana que quiera escribir un personaje que es una mujer de la República Dominicana, como ella no lo es, podría recurrir a una lectora sensible dominicana, que le asesoraría para que el personaje no cayese en los clichés y estereotipos en los que se suele incurrir cuando tratamos realidades que nos son ajenas.

Y me diréis “peroooo… ¿es no es lo mismo que el clásico DOCUMENTARSE?”

Y yo os diré: pues un poco sí, no nos vamos a engañar, pero, repito: tiene más que ver con las identidades y vivencias de colectivos que con conocimientos adquiridos vía estudios (este segundo caso sería más documentarse, sí).

Un lector sensible / de sensibilidad o sensitivity reader no dista mucho de un consultor, aunque está especializado, por así decir, en experiencias personales. Si un autora recurre a una experta en la historia de la Francia del siglo XV cuando va a ambientar su novela en la Francia del siglo XV, ¿por qué no recurrir a una persona en silla de ruedas cuando escribimos un personaje en silla de ruedas y yo no la empleo?

En Estados Unidos, esta figura está asentada y existen bases de datos de lectores sensibles, que definen tarifas y las áreas donde te pueden ayudar a pulir tu manuscrito. En España, su presencia no está tan extendida ni profesionalizada (como sucede con tantas otras áreas del sector editorial) pero existen. En muchos casos, se trata de personas que realizan este trabajo de manera voluntaria o por amistad, por el mero hecho de ayudar a que la representación de la realidad de una obra sea lo más correcta posible.

El autor colombiano Piper Valca ha lanzado en su blog un llamamiento para construir una base de datos de lectores sensibles en español. Puedes visitar su blog en este enlace y encontrar más información.

Ejemplos donde actuaría un sensitivity reader

  • Representación errónea de personajes LGBTQ+
  • Representación errónea de enfermedades.
  • Representación de machismo, violencia machista o relaciones abusivas.
  • Representaciones racistas, xenófobas o etnicistas.
  • Representación errónea de la diversidad en sentido amplio.

La tarea de los sensitivity readers no tiene tanto que ver con una supuesta “corrección política” sino con mejorar la calidad de las obras que llegan a sus manos. Por ejemplo: si un autor español quisiese escribir una novela de género negro ambientada en el Detroit actual sin conocer de primera mano la ciudad, es posible que cayese en tópicos raciales y que hiciese decir a sus personajes cosas como “negrata”, que es lo que las películas de Quentin Tarantino (y su doblaje) nos han enseñado. Un lector sensible de Detroit o conocedor de los giros lingüísticos de los habitantes de esa ciudad podría mejorar la novela, haciéndola mucho más precisa (y menos sonrojante) de lo que era en un primer momento.

chico con gafas leyendo un libro

Imagen: Pixabay.

En el mismo sentido, un autor puede mandar a paseo las recomendaciones de su sensitivity reader y publicar, sin ningún problema, una obra tal y como tenía pensado en un primer momento. No es censura, y si esto es censura vaya censura más cutres.

Lógicamente, tampoco es obligatorio recurrir a nadie para que te lea sensiblemente tu libro, faltaría más: palante como los de Alicante con lo que quieras.

En inglés (sacado de Write in the Margins):

What is a Sensitivity Reader?

A sensitivity reader reads through a manuscript for issues of representation and for instances of bias on the page.  The goal of a sensitivity reader isn’t to edit a manuscript clarity and logic, although that may be an additional service offered. A sensitivity reader reviews a manuscript for internalized bias and negatively charged language.  A sensitivity reader is there to help make sure you do not make a mistake, but they are also NOT a guarantee against making a mistake.

Cómo escribí el cuentojuego “Elige tu propio sábado noche”

El 9 de febrero se presenta en la librería Cervantes y Compañía de Madrid el libro Cuadernos de Medusa de la editorial Amor de Madre (previamente Pezsapo).

En el cuaderno publica gente MOY BOENA como Marina Míguez Lamanuzzi, Eva Cid, Elizabeth Duval, Laura Gómez, Andresito o Rocío Vega y resulta que yo también tengo un huequito.

Elige tu propio sábado noche

Ese huequito que me ha correspondido lo he llenado con “Elige tu propio sábado noche“, un cuentojuego (o sea, la versión corta de un librojuego) donde encarnas a un tipo que sale una noche “a ver qué pasa”. De ti depende que se pille un ciego monumental o que le entre a esa chica que está sola en la barra.

Si pides otra copa, ve a 19. Si quieres hablar con la chica, pasa a 3.

Fácil, ¿no? Como Elige tu propia aventura.

Sé que mucha gente escribe por hobby o de manera profesional y tiene curiosidad por este tipo de cosas, así que se me ha ocurrido contar mi experiencia escribiendo este cuentojuego. Que se note que me lo pasé bien escribiéndolo y, no sé, a lo mejor le resulta útil a alguien.

VAMO PA LANTE:

Paso 1. Herramientas para escribir un librojuego

  • El PC con el procesador de texto que más rabia te dé.
  • Excel o su versión libre.
  • Un cuaderno y boli donde poder pintarrajetear flujos de lectura.

Paso 2. ¿Qué quieres contar con tu librojuego?

Parece una perogrullada pero hay que darle una pensada al librojuego antes de escribir el librojuego.

No hablo ahora mismo del argumento o los personajes sino de ser conscientes del contexto y de la intertextualidad de los textos (hola, Roland Barthes).

No sé si me estoy explicando.

Por decirlo así: como eres tú quien decide (jeje) qué opciones va a tener quien lo lea, y eso quiere decir que CONTROLAS SU LIBRE ALBEDRÍO, tendrás que tener cuidado con qué vas a dejar que la persona que lea el cuento pueda elegir.

Un ejemplo muy claro:

Si tu librojuego va de caballeros en brillante armadura que rescatan damiselas en apuros, no puede ser que le des a elegir entre si quiere comprar una espada o si quiere robar una espada: ¡un caballero de verdad nunca robaría una espada! Y, en caso de que le dieses a elegir esa opción, la consecuencia lógica a “sí, elijo robar una espada” debería ser NEGATIVA, no una recompensa.

Entonces,

[Atención, el siguiente espoiler es un poco destripe. Perdón]

si Elige tu propio sábado noche se publica en una editorial que publica cosas feministas y LGBTIQ+ pues, bueno, lógicamente no puede ser que te dé a elegir cosas chungas y, si te las da a elegir y las eliges,… bueno, atente a las consecuencias.

[Ya pasó]

Paso 3. Escribir (ahora sí) un librojuego

Una vez que tenemos más o menos claro por dónde van a ir los tiros, viene la parte más dura: lo que viene siendo el tema de escribir la cosa en sí de verdad. El tecleo máximo.

Hay tantas formas de hacerlo como gente que ha escrito librojuegos o cuentojuegos, así que os cuento la mía, y ya está.

El caso (atención, ¡contexto!) es que cuando Victoria me propuso participar en Cuadernos de Medusa se me ocurrió que tenía sentido escribir esto y no otra cosa.

Un relato normal de un tío que sale por la noche pues, no sé, no le veo mucha chicha, no me lo leería ni yo.

SIN EMBARGO, SI TÚ PUEDES DECIDIR QUÉ HACE ESE TÍO CON SU NOCHE…

…ya es otra cosa.

Además, le he metido detalles fantásticos porque si no, ejem, el que se aburría escribiendo era yo.

Así que más o menos sí tenía una idea de lo que quería contar: cuando sales por la noche (si eres, por ejemplo, un hombre hetero) puedes hacer muchas cosas, como intentar ligar, o a lo mejor mejor no te apetece haccer eso, a lo mejor te puedes ir a la barra a beber.

A lo mejor decides ir a la barra a beber, y cuando llevas mucho tiempo en la barra tienes que ir al baño, pero antes de ir al baño a lo mejor te apetece tomar otra copa, pero a lo mejor te apetece hablar con alguien que viste de lejos, entonces tienes que elegir: o vas al baño, o tomas otra, o hablas con una persona.

Pero a lo mejor cuando hablas con esa persona que viste de lejos te dice que no quiere hablar contigo, y entonces tú puedes decidir si paras de molestar o si sigues intentando hablar con esta persona que no quiere hablar contigo.

Como veis, ejem, no me fue difícil imaginar una noche random en un bar de rock hasta las 6.

Así que escribí un arco argumental. Con “arco argumental” me refiero a una microhistoria que forma parte del cuentojuego, una con introducción (la intro es común a todas, es el primer párrafo que lees), nudo y desenlace.

Y luego escribí otro argumental, y esta nueva microhistoria tenía una intersección con la primera microhistoria.

Y luego una tercera, que podía hacerte volver al principio si hacías las elecciones adecuadas.

Y así.

Para orientarme en la construcción de las distintas historias y la intersección de los distintos arcos, usé dos cosas: un cuaderno, para dibujar un mapa, y un excel.

Bajo estas líneas, podéis ver las secciones que tiene el cuentojuego (son los cuadrados) con anotaciones que me indican qué sucede en cada una de ellas, y hacia qué secciones puedes ir según lo que elijas en cada uno de ellos.

Creo que se entiende mejor si lo veis:

mapa libro juego

Y esto, lo combino con el Excel.

El Excel es la cosa más tonta del mundo: básicamente me sirve para tener el control de los párrafos usados y los que todavía no he usado.

Cuando llevas escritos 25 párrafos, necesitas saber dónde está cada cosa.

¿He usado el 23 o el 32? ¿Tiene sentido que desde el párrafo 3 te den a elegir si pasar al 4 o al 5? ¿No será mejor que puedas elegir entre el 34 y el 12, para que parezca mucho más anárquico todo?

Tomes la decisión que tomes, necesitas tener un control de qué has hecho y dónde lo has hecho. Aunque esta historia no es lineal, tiene que tener también una coherencia en su aparente incoherencia estructural.

excel libro juego

¿Veis los colores? Al principio estaban todos en verde y sin anotación. Cuando escribía un párrafo, lo ponía en rojo y brevemente señalaba qué sucede en ese párrafo. Además, volvía sobre el cuaderno y dibujaba ese arco de nuevo.

Y, como diría Zizek, so on, and so on, and so on. Hasta que consideré que se me estaba yendo de las manos y paré.

En total, son 30 secciones (creo) las que puedes visitar. Algunas te permiten volver atrás y otras solo van para delante.

Lo bueno es que puedes jugarlo varias veces, tomando distintas decisiones.

Paso 4. Comprobando que el librojuego funciona.

En esta fase, es ideal que contéis con ayuda. Yo tuve la suerte de que Marina y la editora, Victoria, se leyesen el cuento.

Marina lo leyó sin jugar, es decir, sentido de lectura tradicional. O sea, que se lo leyó “desordenado” según la lógica del cuentojuego, pero ¿qué conseguí con esto? Que me dijese si tenía sentido el tono general.

Victoria, sin embargo, se lo leyó jugando y esto es superimportante, porque se dio cuenta de que en uno de los párrafos me había olvidado de poner a qué nuevo párrafo tenías que ir si elegías una de las opciones.

Por supuesto, yo me lo leí una vez pero tenía ya la cabeza como un bombo y me ponía más nervioso que otra cosa rollo “ay me he equivocado ay no está bien”.

Así fue, ¡y poco más!

Ahora, ¡te toca jugarlo! A la venta el 9 de febrero, en la página de Amor de madre y en algunas librerías. Juégalo una vez, y luego vuelve a jugarlo probando otras elecciones, a ver qué pasa.

No te olvides de contarme qué te ha parecido el cuentojuegoElige tu propio sábado noche” por aquí, por Twitter o por donde sea.

¡Hop!

Más sobre librojuegos:

Qué es un librojuego

Pestañas asesinas, el librojuego

Si has escrito un librojuego, te invito a que dejes un comentario para que pueda conocerlo.

5 cánones de la retórica de Cicerón

I) Inventio: encontrar el material

1) ¿Dispone el orador de un buen repertorio de ideas e imágenes y lo aprovecha?
2) ¿Conoce el orador o la oradora el repertorio cultural de sus oyentes?

II) Dispositio: seleccionar y ordenar el material

3) ¿Presenta el orador su material de una manera ordenada?
4) ¿Guía el orador o la oradora sus oyentes por un camino llegando a su fin?

III) Elocutio: escoger palabras y formar frases

5) ¿Utiliza el orador palabras y frases adecuadas y claras?
6) ¿Comparte y eleva el orador el lenguaje de sus oyentes?

IV) Memoria: memorizar y ser recordado

7) ¿Domina el orador su material de forma natural y auténtica?
8) ¿Queda el mensaje principal del orador o de la oradora en la memoria de sus oyentes?

V) Actio: transmitir con voz, cuerpo y alma

9) ¿Transmite el orador su mensaje?
10) ¿Transmite el orador o la oradora su pasión por su mensaje a sus oyentes?

¿Qué es la retórica?

Definición de retórica: “Conjunto de reglas o principios que se refieren al arte de hablar o escribir de forma elegante y con corrección con el fin de deleitar, conmover o persuadir”.

Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón fue un jurista, político, filósofo, escritor, y orador romano, considerado uno de los más grandes retóricos y estilistas de la prosa en latín de la República romana.

Es responsable de la introducción de las más célebres escuelas filosóficas helenas en la intelectualidad republicana, así como de la creación de un vocabulario filosófico en latín. Gran orador y reputado abogado, Cicerón centró su atención en su carrera política, aunque hoy es recordado por sus escritos de carácter humanista, así como por su teoría sobre la retórica, tema que hoy tratamos en el blog.

En contra de la marca personal

marca personal

Si te dedicas al mundo de la publicidad, habrás oído hablar de la marca personal muy a menudo.

Si no te dedicas a ello pero estás en búsqueda activa de empleo, también te sonará.

La marca personal es, según Aleyda Solís,

“la gestión de un perfil personal como si fuera una marca. Las marcas personales al igual que las marcas normales tienen:

  • Un tono de comunicación definidos
  • Objetivos que se quiere alcanzar
  • Una cartera de productos y servicios
  • Valores diferenciales que le permiten destacarse ante su competencia

Usualmente los profesionales inician a desarrollar su marca personal por dos razones:

  1. Su carrera profesional se inicia a destacar.
  2. Necesita conseguir nuevas oportunidades laborales, ya sea a modo de freelancer o para la búsqueda de empleo”.

Oye, pues no suena tan mal. ¿Por qué, entonces, un artículo “en contra de la marca personal“?

El problema de la marca personal

¡Ojalá fuese un problema! ¡Son varios!

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