CategoríaReseñas de libros

¿Quieres saber qué me ha parecido un libro? Lee las reseñas de libros que publico en Fantaciencia. Libros de terror, libros de fantasía, libros de ciencia ficción… échale un vistazo, lee lo que me ha parecido y decide por ti mismo o por ti misma si es un libro que te va a gustar… ¡o mejor pasas a otro!

“—Todos ustedes, bots”. ¿Tecnooptimismo? ¡No, gracias!

Uno de mis relatos favoritos del escritor polaco de ciencia ficción Stanisław Lem es ese en el que encargan a Ijon Tichy descubrir qué ha pasado con un computador superavanzado: se ha rebelado contra sus creadores, fundando un planeta exclusivamente habitado por robots hostil, por supuesto, hacia la humanidad.

La gracia está en que cuando Tichy llega al planeta, y después de varias peripecias, descubre que los robots que habitan dicho planeta son, en realidad, humanos que han ido ocultándose del computador, disfrazándose de robots para evitar represalias. En su afán de pasar desapercibidos, son temiblemente beligerantes contra los seres humanos, más papistas que el papa eléctrico. Al final, por supuesto, se descubre que el tiránico ordenador antihumanos original es, desde el principio… un humano.

El cuento es muy divertido y tiene mucha más punta que sacar que este escueto resumen, pero me quedo con esa parte porque pienso mucho en ello cada vez que leo o escucho cosas sobre “algoritmos” o “bots”, esos entes casi abstractos, “cosas”, que protagonizan titulares día sí y día también: los algoritmos nos van a quitar el trabajo, los algoritmos hacen que los niños vean vídeos nazis en Youtube, el partido político españolísimo Ciudadanos tiene un ejército de bots en Twitter para que parezca que son más de los que realmente son

¡El pan nuestro de cada día!

Este texto que estás leyendo bien podría tratar sobre que hay que pedir cuentas no a los bots y algoritmos sino, como en el cuento, a quienes están detrás de ellos, a quienes los han creado y a quienes se ocultan tras fórmulas matemáticas para no asumir consecuencias de sus actos.

Pero va a tratar sobre otra cosa.

Pesca de arrastre con redes sociales

No seré yo quien diga que los chavales de ahora es que están tontos con tanta pantallita, pero tampoco voy a dejar de decir, todo lo alto que pueda, que las redes sociales están desarrolladas para que nos resulten adictivas y, en consecuencia, tienen grandes probabilidades de machacarnos la salud y lo que no es la salud.

Si quieres fuentes sobre esto, tienes todas las que quieras.

Por supuesto, las redes sociales también han ayudado a gente.  Es innegable: grandes iniciativas han surgido de ellas, se han salvado vidas, y miles y miles de personas con dificultades para establecer relaciones han logrado hacerlo gracias a usar Twitter o Facebook para unirse con otras a miles de kilómetros.

Podríamos describirlas como la forma avanzada (o sea, posterir en el tiempo) de las relaciones epistolares. ¿Por qué no? Sin embargo, todas esas repercusiones positivas son daños colaterales. “Bugs”, por así decir. Las redes sociales pueden ser estupendas, pero la idea que manejan a día de hoy los desarrolladores y altos cargos, últimos responsables, de las redes sociales más exitosas no es esa. No quiere crear herramientas para ayudarnos, aunque todo su marketing y relaciones públicas se basen en esa premisa; lo que buscan ahora mismo es que pasemos el máximo tiempo en sus aplicaciones, para que así hagamos click en los anuncios.

Que hagamos click. En los anuncios.

Click.

En los anuncios.

Click.

En anuncios.

No hace falta trabajar en una agencia de marketing, que también, para darse cuenta de la invasión de anuncios y propaganda en cualquier red de mínimo éxito. Además, como con los medios de comunicación, parece que usamos diferentes apps pero, al final, todas pertenecen a las mismas (pocas) personas.

“Estamos construyendo una distopía a base de intentar que la gente haga click en anuncios” – Zeynep Tufekci

Las implicaciones que tienen estos “modelo de negocio”, como lo llaman ellos, son muchas. El vídeo que incrusto aquí es perfecto para explicar una de ellas. Si tenéis tiempo, os recomiendo verlo y leer a esta pensadora.

Si no tenéis tiempo, nos podemos quedar con el primer comentario que le han dejado: “People wonder why the political environment has been so polarized recently. It’s just a result of our online business models. Business is now the enemy of mankind, for it may bring upon our demise”.

La gente se pregunta por qué el ambiente político se ha polarizado tanto en los últimos tiempos. Es, simplemente, el resultado de nuestros modelos de negocio online. Los negocios son el enemigo de la humanidad ahora, porque pueden traer nuestra perdición

-SirMikeys en Youtube

Efectivamente, SirMikeys, pero yo aún diría más: no son “los negocios”, o por lo menos no son tan solo los negocios. Hacía referencia al principio de este artículo al ejército de bots de cierto partido político que juega a la polarización aunque luego dicen que no son ni de izquierdas ni de derechas, sino de C’sentro (comercial).

Seres humanos del mundo, ¡uníos!

¡Vaya panorama!

Para el común de los mortales, combatir en igualdad de condiciones esta Guerra de los Clones es una quimera. Como a Ijon Tichy, se nos plantea un problema a todas luces desconcertante, con todas esas cosas incomprensibles operando ante nosotros sin que siquiera podamos comprender su naturaleza.

Y nos da ansiedad, o la apatía sustituye cualquier tipo de iniciativa, porque “no se puede hacer nada”, “todo está perdido”. Como si los agentes del mal no fuesen también humanos (con un flujo de pasta y poder mucho mayor que el nuestro, eso sí).

Es absolutamente imposible conseguir la financiación que tiene un partido político de extremo C’sentro o jugar a “ganarle a Google” cuando cambia a placer y sin previo aviso las fórmulas que hacen que posicione y me recomiende vídeos de voces antifeministas porque he estado viendo vídeos de Anita Sarkeesian.

Además, el feed de Twitter o Facebook al que estamos enganchados no ayuda nada: las plataformas premian el salseo. ¿Piensas que se puede evitar que la gente cite tuits socarronamente? ¿Podremos tener debates sosegados algún día? ¡Claro que sí! ¡Ojalá nos escuchasen! ¡Twitter debería dar marcha atrás y desactivar esa funcionalidad que lo único que consigue es exponer a quien dice loque sea! Pero seguramente se habrán dado cuenta de que genera engagement, así no lo hará. Hale, a ver solo malísimas noticias, flames y al brasas de “Arden las redes” opinar sobre cualquier cosa, que es lo que da RTs y “genera conversación”. ¡Lo siento!

No os voy a decir que hay qué es lo que hay que dejar de hacer o qué es lo que hay que hacer, pero sí me gustaría señalar que hay otros mundos pero están ahí fuera, y os aseguro que Ijon Tichy no se convirtió en un robot para derrotar a los robots. En realidad, estas casi 2.000 palabras no las estoy escribiendo para ti, que me lees, sino primero para mí, porque necesito ponerme un poco en orden algunas ideas y, luego, si ves que algo te cuadra, entonces sí, es para ti.

Obviamente, las redes sociales sirven para cosas. Distintas cosas. También hay otra serie de cosas que sirven para otras cosas y no tienen lógica de tragaperras, ni están llenas de bots Ciudadaners. Se me ocurren, por ejemplo:

  • Cuando hay un deshaucio y la PAH lo anuncia por redes sociales, en lugar de hacer RT (o además de) puedo pasarme a echar una mano.
  • Lo más probable es que no pueds hacerlo porque tengo que trabajar y los deshaucios pillan lejos, pero no pasa nada, la PAH o el Sindicato de Inquilinas quedan también por las tardes y puedo ir a echar una mano con lo que necesiten.
  • A lo mejor no tengo ni idea de tema de vivienda y (todavía) no me afecta, pero no pasa nada: cuando hay festivales como el AnsibleFest, que están marcando la tendencia,  voy a disfrutar de ellos.
  • Si el AnsibleFest me ha pillado muy lejos de Bilbao, no pasa nada: puedo hablar de ello a mis allegados, sobre todo aquellos que no sabían que existen los festivales feministas de ciencia ficción. ¡Así doy a conocer espacios nuevos, donde pensar de forma diferente!
  • A lo mejor no me gusta la ciencia ficción pero sí otro tipo de lecturas. Pruebo a apoyar a autoras emergentes y autoras consolidadas comprando sus libros en lugar de seguir apostando por los mismos autores de siempre.
  • Tampoco hace falta leer si no quiero, o no me gusta. Dejemos de lado la cultura: a lo mejor vale con que vaya a alguna manifestación que crea importante, por ejemplo por la sanidad o la escuela pública, o la manifestación feminista del 8 de marzo, o ahora que lo tenemos cada vez más presente, contra el cambio climático.
  • Si no quiero o no puedo hacer eso, siempre puedo ir a votar, que es una cosa que no suele suponer un gran esfuerzo. Hay partidos ahí fuera que no son Vox, y no va a ser mala cosa que Vox quede fuera del Parlamento.
  • Si no tengo edad o no creo en la democracia vía voto-cada-cuatro-años, no pasa nada: votar es una cosa que se hace un par de veces cada 4 ó 5 años. Puedo apuntarme a alguna asociación de vecinos en el barrio y ayudar a la gente joven y a la gente mayor que vive junto a mí.
  • Hay muchas iniciativas estilo Asociaciones Vecinales. ¡Me informo y hago de mi barrio un sitio mejor!
  • A lo mejor socializar se me hace bola, y es comprensible. Siempre puedo ir a casa de tus padres de vez en cuando y conversar con ellos de los temas que les preocupan, para que su única fuente de información sobre qué pasa en el mundo no sea la Cope o La Sexta.
  • ¿Paso mucho tiempo en el trabajo? ¿He pensado en hablar con mis compis y ver cómo podemos tratar de mejorar nuestras condiciones? ¡Se ha conseguido muchas veces antes! ¡Por qué no intentarlo!
  • Sigo usando redes sociales, ¡por supuesto! Sirven para unir, y lo que ha unido Internet que no lo separe un post random (en el mismo internet).
  • Tampoco hace falta que haga nada activamente todo el rato, pero si veo que alguien es racista en el metro, podría llamarle la atención. Un mínimo, ¿verdad?
  • Si eso me parece arriesgado, seguro que se me ocurre alguna forma de hacer que el mundo sea un poquito menos malo de lo que es ahora mismo para todo el mundo.
  • Y una cosa que me ayuda mucho: siempre miro a ver, porque hay mucha gente intentando hacer cosas buenas y eso me pone de buen humor.

Si te fijas, casi todas las propuestas anteriores tienen que ver con relacionarnos activamente, de un modo o de otro, con la gente de nuestro alrededor; de hacer piña y tirar palante, de ayudar aquí y allá, de volver a algunas cosas básicas que a veces se olvidan, cosas que no pueden hacer los bots, ni los algoritmos, porque ni los bots ni los algoritmos nos van a salvar (¿Tecnooptimismo? ¡No, gracias!), pero, con un poco de suerte, tampoco serán quienes nos condenen.

En realidad, también puedo no hacer absolutamente nada de lo anterior. Al fin y al cabo, ¿qué impacto tienen las decisiones y acciones personales individuales? Ante esta pregunta, solo me queda recordar a un chaval joven, que estaba empezando: Frodo Bolsón (y Gollum, claro), que era el más insignificante de todos y sin embargo el camino que recorrió fue decisivo… y no lo recorrió solo, sino con ayuda de sus amigos.

Hay otros mundos, pero están lejos de este: ‘Gamusinos’ (Raquel Froilán) y ‘El informe Monteverde’ (Lola Robles)

Dos autoras, dos libros.

Dos aproximaciones diferentes a una idea: “cómo podría ser (y qué podría pasar en) el planeta habitado más alejado del Universo conocido”.

Dos historias de ciencia ficción / ficción especulativa recomendadísimas.

gamusinosGamusinos, de Raquel Froilán

El protagonista de Gamusimos sufre las consecuencias de un crimen que sí cometió: es “ascendido” a cubrir un puesto de atropólogo en un planeta del extrarradio plus ultra. No sé qué tipo de sociedad es esta en la que no te pueden echar y tienes que seguir trabajando sí o sí, pero me da muchísimo miedo.

El caso es que el castigo del individuo que se sale de la normal social es tan solo una excusa para obligar al pobre personaje a sufrir un larguísimo viaje hasta el sitio donde Cristo perdió el mechero, donde vivirá no tanto apasionantes aventuras sino más bien terribles situaciones, condenado a un exilio que, a priori, parece peor que la muerte.

Desde el título se puede intuir la querencia de la autora, Raquel Froilán, por la comedia, el humor y el cachondeo sano. Gamusinos es un libro divertido, con mucho humor negro pero también con un ritmo, una velocidad y unos giros (atención a los pasajes telepáticos) que a ratos hacen que parezca una (buena) sitcom de ciencia ficción.

Además, tiene uno de los elementos que más gracia me hace ver en una historia futurista: la caza deportiva, epítome de la masculinidad chunga (el hombre contra la naturaleza pero en desigualdad de condiciones, no vaya a ganar el animal. Como el toreo).

informe monteverde lola robles

El informe monteverde, de Lola Robles

La lingüista Rachel Monteverde viaja al planeta Aanuk, el “Planeta Paraíso” por su clima y paisaje. El interés de Monteverde es conocer y estudiar la cultura e idiomas de los dos pueblos que habitan Aanuk: uno tribal y nómada, otro ciego y recluido en cuevas.

Si a veces es difícil entender a la gente en nuestro mismo idioma, imagina hacerlo con alguien de un planeta que está en los confines de la galaxia, el último habitado por seres (que podemos entender que son más o menos) humanos.

El informe Monteverde es bonito, suave, ligero como la hoja que cae y planea un poco antes de aterrizar en un lecho de otras hojas que ya habían caído aunque el otoño solo acaba de empezar.

Lola Robles te sonará de Yabarí o En regiones extrañas: un mapa de la ciencia ficción, lo fantástico y lo maravilloso.

Y ahora, una canción

Home
Is where I want to be
But I guess I’m already there

Bienvenidos al bizarro, sea lo que sea eso

En esta casa somos muy fans de Tamara Romero (como se puede ver aquí o aquí) y si hay que comprarse un libro con otros 10 relatos de diferente autoría pues nos lo compramos y listo.

En este caso, Bienvenidos al bizarro.

No empecé a leerlo por el principio, ansia viva, sino por el de Romero, lógicamente.

En su relato encontré de nuevo esa extraña mezcla que transforma plomo en oro, su “te cuento una movida imposible de una forma tan natural que estás metido en el tema desde la primera frase”. Yo probaría leerme algo suyo de lo que tiene por ahí colgado en la Interwebs y luego le daría una oportunidad porque es muy resultón todo lo que tiene.

Luego me leí los demás y en fin.

Baste decir que me lo he dejado a medias, que me apetece más leerme otras cosas.

Bienvenidos al bizarro, sea lo que sea eso, todo o nada, según

Como decía, hay otros 10 relatos además del de Romero.

A mí me gustan los libros de relatos porque tienen un hilo conductor y si no te gusta uno pasas al siguiente, pero con este sentía que todo estaba un poco ahí empastichado. Al final, es un poco esto: perfectamente pueden no gustarme el 100% de relatos de una antología, pero aquí además me tiraba algo de la sien, algo me decía “¿EIN?”

El de Jeremy Robert Johnson lo cogí con ganas porque me flipó su Ciudad Revientacráneos y bueno, este la verdad es que sin más, muy sin más. El prota es un personaje que sale en Ciudad Revientacráneos, pero me ha dado bastante igual.

El segundo relato, de D. Harlan Wilson me gustó bastante más y a partir de ahí todo pabajo. Ni el de los robots que son como Miley Cyrus y hacen twerking, ni el de las pequeñas miss ultrasonido… uf. El de Laura Lee Bahr (no conseguí terminarme su Fantasma) no estaba mal pero sí que me hacía preguntarme qué hacía junto a las gigantes o al del señor que se saca el cerebro porque está de moda hacerse modificaciones extremas.

Marketing bizarro

Es obvio que se está intentando crear un cierto rollo en torno al concepto de “literatura bizarra” o “género bizarro” y el editor de Orciny Press se lo está currando, pero no cuela, o cuela regular.

El prólogo / introducción de Bienvenidos al bizarro intenta establecer una serie de características comunes para el género. Lo que pasa es que si levantas un poco la mano cabe cualquier cosa, y al revés, bien forzado nada es puramente bizarro.

Me recuerda un poco al movimiento Dogma, que según propusieron la forma de hacer las pelis, se saltaron sus propias reglas. No es que hayan hecho lo mismo; me refiero a la parte de que para este viaje no hacían falta alforjas.

Yo me imagino a mí mismo con una cajita muy pequeña que pone “bizarro” y estoy cargando con 18 libros y joder, tienen que entrar en la puta cajita bizarra, así que los meto a presión y a martillazos y algunos entran y otros entran a medias y otros solo un cacho pero YO QUIERO QUE ESTÉN EN LA CAJITA QUE PONE “BIZARRO”. Lo que comentaba antes de sentir que era un poco pastiche todo.

Obviamente, is very difficult todo esto de las etiquetas y los géneros.

Tengo un libro editado por Bruguera que costaba en su día 125 pesetas que se llama HÉROES BÁRBAROS que es una recopilación de relatos de espada y brujería. En la contraportada, el editor nos explica un poco qué es eso de la espada y brujería (el libro es de hace más de 40 años, como habréis deducido por el precio justo en las antiguas pesetas) y la verdad es que visto con perspectiva es, a la vez, gracioso y pan nuestro de cada día.

Con Margaret Atwood, ahora super de moda gracias a la serie y reedición de El cuento de la criada, ha habido movida también porque ella dice que lo suyo es ficción especulativa pero las chavalas insisten en llamarlo ciencia ficción feminista y entonces la autora dice “bueno feminismo si lo entendemos como X e Y” y entonces el editor dice “vale pues ficción especulativa y ciencia ficción”.

Con el bizarro pasa un poco lo mismo, pero la verdad es que es descarao cómo este posible/supuesto/nuevo género literario es, en realidad, una maravillosa estrategia de marketing.

Esto, por supuesto, no es una cuestión que sufra solamente la literatura. Si estáis metidos en temas de precisamente marketing sabréis que hay muchísimo humo vendido con lacitos y nombres extravagantes que en realidad no dicen nada pero pretenden ser La Última Movida Tremenda. Inbound Marketing, qué me estás contando. De aquí podemos pasar al coaching o la autoayuda: Seducción científica, ¿qué cojones es eso? No pares, sigue, sigue.

Conclusión: Si aceptamos que “género bizarro” es un concepto que en realidad no dice nada, pues acabaré leyéndome algunas cosas con esta etiqueta y otras pues no. Me seguiré, eso sí, guiando por las sinopsis, por lo que me digan los colegas y lo que me diga mi librero, porque como me tenga que fiar de los editores voy dado. Larga vida a las cosas wapas, se adapten al género de moda o no.

Vencer al dragón: La Inspiradora Historia De Una Madre Y Hechicera Emparejada Con Un Héroe De Leyenda

vencer al dragonHa coincidido la reedición en castellano de Vencer al dragón (Dragonsbane, en el original) con la reedición en castellano de El cuento de la criada, que a su vez coinciden en el tiempo con los primeros meses como Presidente de los Estados Unidos de América de, bueno, un tipo que decía por la tele que no podía contenerse ante las mujeres atractivas y que lo que hay que hacer con ellas es agarrarlas por el coño.

Estamos en el año 2017; Vencer al dragón se publicó originalmente en 1985 (estuvo nominado un par de veces en los premios Locus en años siguientes); El cuento de la criada es de 1984, Swastika Night es de 1937… ¿se va a acabar esto alguna vez?

Es un ciclo sin fin, el uróboros, el dragón que se muerde la cola.

Esta es la segunda entrada de la iniciativa Adopta una autora dedicada a Barbara Hambly.

¿De qué va Vencer al dragón?

La prosa poética de Barbara Hambly ya habría bastado para hacer de esta historia que le suena a todo el mundo algo diferente; pero no es, simplemente, una escritora con estilo. Es mucho más que eso.

La sinopsis no puede ser más típica: Hay un dragón muy malo liándola muy parda y un señor se va a buscar a un Héroe de Leyenda: John Aversin, el Vencedor de Dragones.

Sin emargo… Lo Que Se Encontró Al Hallar a Aversin Le Sorprendió y Estremeció.

Jenny: Madre y currela

La introducción que he propuesto al principio del artículo (que si Trump, que si El cuento de la criada…) es, básicamente, lo que iba pensando al leer capítulo tras capítulo de la novela.

Jenny, la protagonista (contra todo pronóstico) es una mujer muy cerca de los cuarenta, con un par de churumbeles, pareja del Vencedor de Dragones, instruída en las artes de la hechicería.

Resulta que no es muy buena encantadora porque no ha podido dedicarle todo el tiempo necesario: ha estado bastante ocupada criando a sus hijos.

1985, 2017. Time goes by so slowly. Vencer al dragón es una historia de mujeres de finales del siglo XX y principios del siglo XXI: demasiadas cosas que hacer para tan solo una vida.

Vamos a contar mentiras, tralará

Otro de los temas que desarrolla (y que es uno de los que más me gustan) es el de las narraciones o la construcción de historias más o menos verosímiles partiendo de un acontecimiento real pero que, en realidad, tienen lo justo justísimo de veraces.

A Gareth, más erudito que guerrero, le mandan buscar al Vencedor de Dragones al norte. Él, que se ha leído los cantos y las odas y las sagas épicas, se espera que el campeón sea, no sé, una mezcla entre Harrison Ford en Indiana Jones y Arnold Schwarzenegger en Commando con la Virtud y Moral de Santiago Abascal (por la gracia de Dios) vestido de Caballero con una Espada Mítica, a lo Rey Arturo. Lo que se encuentra es… un pastor. Que además usa anteojos.

¡Los cuentos son eso, cuentos! Propaganda. El pobre Gareth creía que el matadragones había acabado con el reptil como cantan las canciones: de frente, espada en ristre, honor, fuerza. Qué carita se le queda cuando le cuentan que no, que le engañaron, emplearon veneno para debilitarlo y finalmente acabaron con él… con un hacha. ¡Un hacha!

El relato histórico es siempre sesgado, se busque ese efecto o no. Gareth leyó los cantos que quisieron que leyese, por acción o por omisión. Su error fue comérselo con patatas, no ser crítico, confiar a ciegas en lo que le contaron. ¡Desdichado Gareth!

Vencer al dragón, como ocurría con Las señoras de Mandrigyn, un libro de fantasía épica que merece mucha más atención de la que cosecharon el 90% de libros de la Dragonlance y Reinos Olvidados juntos. La reedición de este año es una excusa perfecta para empezar a reivindicar el género más allá de Tolkien y, sobre todo, plagiadores de Tolkien.

Imagen: Ediciones B.

Título: Vencer al dragón
Autor: Barbara Hambly
Fecha de publicación: 2016
Editor: Ediciones B
En el idioma: Castellano
Género: Fantasía épica
ISBN: 9788466661584

No esperamos volver vivos – Kamikazes y poemas [Reseña]

No esperamos volver vivos está dividido en dos partes. La primera se puede leer a las 8.00h en transporte público un lunes gris de octubre mientras vas al trabajo. La otra, no.

El tema del lejano oriente en general y Japón en particular (en particular, pero abarcando cualquier cosa que se te ocurra cuando oyes “japón”) es una constante en la fantasía y la ciencia ficción occidentales. Lo curioso es que, en muchos casos, el Japón que llega aquí es uno filtrado, incompleto. Seguro que alguna vez has oído algo de estilo “estos japoneses, están muy locos”, a lo mejor hablando de Humor Amarillo o de algún tipo de hentai del que jamás habías oído hablar. Me resulta muy curioso cómo se soluciona la papeleta de explicar Japón, o explicar las cosas que nos llegan de Japón, por el lado más sencillo: simplemente, no se explica. Es como si fuesen así. Sin más. Caídos del cielo, llegados de otro plantea, exóticos, lejanos, allá, los otros. Sin embargo, eso no quiere decir que no haya quien lo explique, quien contextualice Japón. No esperaba encontrar eso en No esperamos volver vivos, pero lo cierto es que lo encontré.

La primera parte es una explicación bastante detallada de la Restauración Meiji y todo el tema del imperialismo japonés de finales del XIX y principios del XX. Esto está muy bien porque, además de ser muy curioso, es una cosa que no te cuentan en el cole cuando se estudia la Segunda Guerra Mundial. No sé, yo era un poco la sensación que tenía en el instituto, que de pronto aparecían unos notas ahí en el culo del mundo que iban con los nazis y cuyos civiles se comen la bomba nuclear, peor ni idea de por qué, ni una puñetera explicación, ¿cómo que había unos pollos que se subían al avión y se empotraban contra los barcos de Pearl Harbor? ¿Qué motivaciones tenían, cómo llegaban a eso, CÓMO? Bueno, pues te lees esto y más o menos te queda claro. 5/5

La segunda parte son cartas de soldados japoneses, principalmente jóvenes y con estudios, que mandaban a sus seres queridos desde el frente, la reserva o la cárcel. Hay de todo, pero básicamente es gente que no quería estar ahí pero tenía que estar porque el Emperador y el Imperio eran lo más grande pero en realidad querían estar en su keli con sus churumbeles pero el Emperador pero por favor socorro que me saquen de aquí. Hay algunas cartas muy bonitas, con estilazo, y otras más normales, pero en general son bastante destrozacorazones. Incluso hay una de uno al que condenan a muerte y está ahí flipando, “cómo iba yo a imaginar que no iba a llegar ni a los 30 y que iba a conocer el día de mi muerte”.

Spoiler: todos mueren.

 

Reseña de Matatrolls, (Las aventuras de Gotrek y Felix) de William King

matatrolls novelaReseña de la primera novela de Las aventuras de Gotrek y Felix, Matatrolls (Trollslayer, en el original), de William King

Lo mejor de Matatrolls, la primera novela de la saga Matador de Gotrek Gurnisson y Felix Jaeger, es que incluye las aventuras más raras de toda la saga. Resumen para gente vaga:

  1. Trascienden la marca “Warhammer“, los puede leer cualquier sin conocer el mundillo.
  2. Son divertidos (en general, “divertido” de que te los pasas bien con ellos, y en particular, que algunos de los relatos tiene un toque de comedia muy interesante). O, si quieres, son “buenos”, entendiendo como buenos que en forma y fondo destacan dentro de la literatura fantástica en particular.
  3. Se ven algunas de las pinceladas de la potencia narrativa de King, siendo mi preferida lo bien que se le da la narración desde el punto de vista del antagonista (en este libro, una Guerrera del Caos que dirige un ejército de hombres bestia).

Matatrolls y el marketing de contenidos

Vayamos primero con una reflexión de la saga en su totalidad. Esto, esto que consiguió Games Workshop, William King mediante, es lo que los expertos en marketing están AHORA vendiendo como una gran novedad. Me refiero al “inbound marketing” y el “branded content”. ¿Qué quieren decir estos palabros? Los gurús contraponen la publicidad tradicional a la nueva porque la tradicional era intrusiva y la nueva no; la nueva es otra cosa. La nueva es, por ejemplo, que tú buscas en Google información sobre la ansiedad porque tienes ansiedad y llegas a un artículo sobre la ansiedad (es lo que estabas buscando) que tiene un enlace a “curso para combatir la ansiedad”. ¿Te das cuenta? No ha sido un anuncio en la tele que decía CURSO PARA COMBATIR LA ANSIEDAD sino un artículo que tiene valor en sí mismo pero que luego, además, te da la solución al problema.

¿Qué hizo Games Workshop con las novelas de William King? Algo muy parecido a esto. En lugar (o además) de la publicidad tradicional, crearon estos libros, que son libros que podrían ambientarse en absolutamente cualquier mundo de fantasía, y les pusieron la marca, la “brand”. Y en lugar de pillarse a dos becarios malpagaos le hicieron el encargo a William King que, sinceramente, es un autor muy, muy capaz de llevar a buen puerto algo como esto.

¿Por qué me parece importante esto? Porque creo que explica la deriva de la saga, creo que explica que este primer tomo (relatos relativamente inconexos, algunos que parecen firmados por un heredero directo de Lovecraft, otros donde los personajes no se comportan como ellos mismos…) es tan raro porque todavía le estaban cogiendo el punto o porque lo lanzaron con cosas que ya tenían escritas o qué sé yo pero como que todavía no tenía la hoja de ruta perfectamente definia… y creo que explica cómo hacia el final de la colaboración de King en la saga (con Matabestias o Matagigantes, por ejemplo) los libros empiezan a depender demasiado de las directrices de Games Workshop, que en ese momento tenía una campaña de juego muy concreta (la sombra de Albión y todo eso) y las novelas empiezan a sufrir porque deben adecuarse a eso en lugar de seguir por otros derroteros.

Ahora sí:

Reseña de MATATROLLS, de Willam King

Lo mejor de Matatrolls es, como digo, lo atípico que es. Sí, está claro que es una novela de Warhammer, y que es una novela de Warhammer con esos dos protagonistas tan especiales, el enano Gotrek Gurnisson, que busca una muerte espectacular en combate para expiar sus crímenes, y el espadachí, poeta y cronista Felix Jaeger, que debe presenciar el final Gotrek y contarlo (periodismo gonzo, que se llama ahora). Sin embargo, algunos de los relatos tiene un regusto diferente, un regusto lovecraftiano no tanto en el fondo sino en la forma, en la estructura narrativa, que se perderán más adelante, no los volveremos a disfrutar. Otros tienen escenas absolutamente impensables más adelante,

[OJO, DETALLES DE LA TRAMA, OH NOES]

como esa en la que Gotrek sufre un golpe en la cabeza y pierde la memoria y no se acuerda de que es un guerrero poderoso así que no se pelea con nadie (que es divertidísima pero claro, luego todo se vuelve demasiado ÉPICO y OSCURO como para que vuelva a suceder), o esa en la que Felix Jaeger, que es un tío noblote y bien educado, por poco estrangula a un anciano que le desespera.

O esa escena en la que capturan a los dos héroes dándoles un porrazo por la espalda y despiertan encerrados en una mazmorra. A mí me parece maravilloso y si lo piensas bien podríamos decir que es normal, que ahí todavía no son unos guerreros tan experimentados (sobre todo Felix, que es mucho más joven que Gotrek) pero de verdad que queda muy raro en comparación con los siguientes libros. En otro de los relatos asistimos a la batalla en la que Gotrek pierde uno de sus ojos, por culpa del flechazo de un goblin, que está muy guay y a mí me parece que le da mucha personalidad al tema, pero luego, cuando Gotrek se convierte en una máquina de matar, no mucho tiempo después, queda un poco raro. ¿Un flechazo de un goblin le saca un globo ocular y dos libros después es capaz de enfrentarse a un dragón casi sin despeinarse?

Ojo que hay algunos relatos que son buenos de narices, como ese en el que se enfrentan a una Guerrera del Caos. Aquí empieza a verse también una de las características de los libros de Felix y Gotrek que listaba antes: la narración desde el punto de vista del (de la, en este caso) antagonista. Vamos, está claro que sin un buen villano delante, muchos héroes palidecen. Lo que consigue King, en este y en siguientes libros (ojo al siguiente, Mataskavens, con el Vidente Gris Tanquol) es precisamente eso, construir villanos con su propia voz, con sus objetivos claros, con sus miedos y sus reflexiones.

En fin, que está to wapo tete mazo de hostias ahí el Gotrek reventando cabezas.

© 2018 Fantaciencia

Tema por Anders NorénSubir ↑