Los lectores sensibles / de sensibilidad o sensitivity readers son la figura, dentro del sector editorial (sea lo que sea eso, ya sabéis), que se encarga de asesorar a las autoras y autores cuando escriben sobre temas que se escapan a su experiencia, especialmente en temas relacionados con las identidades (de género, culturales, sexuales, la “diversidad”, vaya…).

Por ejemplo: una autora murciana que quiera escribir un personaje que es una mujer de la República Dominicana, como ella no lo es, podría recurrir a una lectora sensible dominicana, que le asesoraría para que el personaje no cayese en los clichés y estereotipos en los que se suele incurrir cuando tratamos realidades que nos son ajenas.

Y me diréis “peroooo… ¿es no es lo mismo que el clásico DOCUMENTARSE?”

Y yo os diré: pues un poco sí, no nos vamos a engañar, pero, repito: tiene más que ver con las identidades y vivencias de colectivos que con conocimientos adquiridos vía estudios (este segundo caso sería más documentarse, sí).

Un lector sensible / de sensibilidad o sensitivity reader no dista mucho de un consultor, aunque está especializado, por así decir, en experiencias personales. Si un autora recurre a una experta en la historia de la Francia del siglo XV cuando va a ambientar su novela en la Francia del siglo XV, ¿por qué no recurrir a una persona en silla de ruedas cuando escribimos un personaje en silla de ruedas y yo no la empleo?

En Estados Unidos, esta figura está asentada y existen bases de datos de lectores sensibles, que definen tarifas y las áreas donde te pueden ayudar a pulir tu manuscrito. En España, su presencia no está tan extendida ni profesionalizada (como sucede con tantas otras áreas del sector editorial) pero existen. En muchos casos, se trata de personas que realizan este trabajo de manera voluntaria o por amistad, por el mero hecho de ayudar a que la representación de la realidad de una obra sea lo más correcta posible.

El autor colombiano Piper Valca ha lanzado en su blog un llamamiento para construir una base de datos de lectores sensibles en español. Puedes visitar su blog en este enlace y encontrar más información.

Ejemplos donde actuaría un sensitivity reader

  • Representación errónea de personajes LGBTQ+
  • Representación errónea de enfermedades.
  • Representación de machismo, violencia machista o relaciones abusivas.
  • Representaciones racistas, xenófobas o etnicistas.
  • Representación errónea de la diversidad en sentido amplio.

La tarea de los sensitivity readers no tiene tanto que ver con una supuesta “corrección política” sino con mejorar la calidad de las obras que llegan a sus manos. Por ejemplo: si un autor español quisiese escribir una novela de género negro ambientada en el Detroit actual sin conocer de primera mano la ciudad, es posible que cayese en tópicos raciales y que hiciese decir a sus personajes cosas como “negrata”, que es lo que las películas de Quentin Tarantino (y su doblaje) nos han enseñado. Un lector sensible de Detroit o conocedor de los giros lingüísticos de los habitantes de esa ciudad podría mejorar la novela, haciéndola mucho más precisa (y menos sonrojante) de lo que era en un primer momento.

chico con gafas leyendo un libro

Imagen: Pixabay.

En el mismo sentido, un autor puede mandar a paseo las recomendaciones de su sensitivity reader y publicar, sin ningún problema, una obra tal y como tenía pensado en un primer momento. No es censura, y si esto es censura vaya censura más cutres.

Lógicamente, tampoco es obligatorio recurrir a nadie para que te lea sensiblemente tu libro, faltaría más: palante como los de Alicante con lo que quieras.

En inglés (sacado de Write in the Margins):

What is a Sensitivity Reader?

A sensitivity reader reads through a manuscript for issues of representation and for instances of bias on the page.  The goal of a sensitivity reader isn’t to edit a manuscript clarity and logic, although that may be an additional service offered. A sensitivity reader reviews a manuscript for internalized bias and negatively charged language.  A sensitivity reader is there to help make sure you do not make a mistake, but they are also NOT a guarantee against making a mistake.